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lunes, 30 de junio de 2014

LA NATURALEZA DIVINA DEL HOMBRE




     Como continuación y  final de los últimos dos artículos, quisiera presentar este tercero y último, que cierra el ciclo del origen y destino divino del ser humano. Como creo haber demostrado en los dos anteriores artículos, Cristo es el Hijo de Dios, parte de la conocida Trinidad y Dios en si mismo, también es el Hijo de Dios Padre, Primogénito en el espíritu y Unigénito en la carne, por lo que Cristo es Nuestro Hermano Mayor, tal como lo enseñó Pablo en Hebreos 2: 11.
Asimismo, todos los seres humanos, somos hijos de Dios en espíritu, y por lo tanto, herederos por linaje (Hechos 17: 28,29) de su naturaleza divina.

     Teniendo todo esto en cuenta, nuestro origen y naturaleza divinos, solo nos quedaría preguntarnos  ¿ cual es nuestro destino eterno ? Voy a intentar responder con la Biblia esta pregunta, como en muchos puntos importantes, por desgracia, apenas tenemos unos pocos versículos que nos hablan claro acerca de ello, como ocurre con el Bautismo por los Muertos que ya expliqué (ver entrada correspondiente), pero creo que si los sabemos unir y relacionar con las revelaciones modernas, mucho mas claras y sencillas, podemos llegar a tener una visión mas completa y real de nuestra relación con Nuestro Padre Celestial y el propósito de nuestra vida terrenal.

     Muchos se escandalizan de estas doctrinas de los santos de los últimos días, nos ridiculizan y se burlan de nosotros, pero quiero invitar al lector imparcial, a que considere todos los argumentos bíblicos y examine su corazón al respecto, en esto coincido con Sócrates, que dijo que la verdad está dentro de nosotros y solo tenemos que sacarla dentro de nuestro interior.

     Lo primero que me gustaría que consideraran es el deseo de Jesucristo de que estemos junto a El por toda la Eternidad,

Juan

14:2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 

14:3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. 


y

Juan

17:24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. 

     Vemos su deseo es que moremos con El y participemos de su gloria, esto es muy importante que lo tengamos en cuenta para comprender lo siguiente. En las bendiciones prometidas por Dios, no hay limites para la gloria y felicidad eternas, Dios, como buen Padre amoroso, desea lo que cualquier padre mortal desea para sus hijos, lo mejor de lo mejor, por lo que el Padre desea bendecirnos con todo lo que El tiene, veamos el versículo mas importante al respecto.

1 Juan 

3:1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. 

3:2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. 


3:3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.


     Es evidente que Dios desea darnos todo lo que El tiene, incluida su gloria y poder, por lo que aquí Juan habla de ser semejantes a El, por lo que vivir en su presencia, requiere ser transformados y glorificados para poder morar en su presencia, por eso Cristo resucitó y todos vamos a resucitar  ( 1 Corintios 15: 22- 24 ) para poder ser transformados y poder recibir la gloria eterna.

     Asimismo, se manifiesta que aun no sabemos todas las cosas, esto es importante, pues aunque sepamos estas doctrinas, nuestra mente humana, limitada y carnal, no puede comprender bien lo que significa todo esto, pero podemos hacernos una idea y confiar en la palabra de Dios, como Padre amoroso.

     Esta relación de semejanza o de igualdad se refleja en otras escrituras de la Biblia.

Romanos 

8:16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. 

8:17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. 


     Aquí se ve muy claro que la herencia, que es recibir los dones y bienes del propietario, es nuestra herencia eterna de un Padre amoroso, coparticipada con la misma que Cristo tiene, como hermano mayor y Redentor nuestro, no hay otro tipo de gloria ni herencia, que la misma que la divinidad tiene, como hijos suyos y linaje divino, somos herederos de las mismas bendiciones.

     Por si queda alguna duda sobre la semejanza e igualdad de bendiciones que Dios tiene preparada para sus hijos fieles, veamos mas versículos de la Biblia.

Juan 

14:8 Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. 
14:9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? 
14:10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. 
14:11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras. 
14:12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. 
14:13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. 
14:14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.


y

Apocalipsis

3:20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. 

3:21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. 

   En estos dos últimos pasajes queda claro que, igual que el Padre y el Hijo están unidos en propósito y poder, nosotros, como hijos suyos, podemos participar de esos mismos dones y poderes y que Cristo comparte, simbolicamente, su Trono con todos.

   Cabe aclarar, por si hay alguna duda, que todas estas bendiciones están sujetas a la fe en Cristo y su Expiación redentora y a nuestra obediencia y valentía para vencer al mundo, es decir, ser un digno discípulo de Cristo.

    Visto todo lo anterior, vayamos a un pasaje que, por su sencillez, pasa desapercibido y encierra grandes verdades, sobre todo en cuanto a nuestro origen y destino divinos.

Génesis

1:26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 

1:27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 


     Hay dos cosas claras que se deducen de estos versículos, primero que somos hechos a imagen y semejanza de Dios, por lo tanto Dios es igual que nosotros y tiene un cuerpo físico como nosotros, segundo, que fuimos varón y hembra creados, por lo que si somos hijos de Dios, tenemos un padre y una madre celestial, a cuya imagen y semejanza fuimos creados.

     Estas sencillas doctrinas escandalizan a la mayoría de la cristiandad, nos tratan de ilusos y herejes por enseñar estos principios, se burlan llamándonos fabricantes de dioses o que predicamos un 'evangelio imposible', solo porque no concuerda con los viejos esquemas de la apostasía cristiana, como demostré con el tema de la Trinidad (ver artículo).
 
     Pero vuelvo a llamar a la atención al amable lector que examine en su interior si todo esto no es natural y sencillo. Frente de los grandes y grandilocuentes discursos sobre Dios y su propósito para nosotros que la cristiandad tradicionalmente ha enseñado, se levanta humilde y sencillamente la doctrina mormona sobre el origen y destino divinos del hombre y la mujer.  

   Algunos creen que Dios no tiene cuerpo, solo espíritu, que inunda todo el universo, que no tiene partes ni pasiones, que es un ser etéreo y alejado de su creación, que es riguroso y terrible... nuestra doctrina es sencilla y simple, somos hijos de padres celestiales, creados a su imagen y semejanza, dotados por linaje de naturaleza divina, por eso, nuestros espíritus preterrenales vienen a esta Tierra, como Cristo, a recibir cuerpos físicos y continuar nuestro progreso eterno.... sino, ¿por qué resucitó Cristo? ¿Por qué resucitaremos todos?  ¿Por qué nuestros cuerpos son Templos?... y ese progreso eterno, si somos fieles y obedientes, estará en  morar en la presencia de Dios, como familia, heredando todos los atributos y gloria que El tiene, porque ESA ES LA VOLUNTAD DE UN PADRE AMOROSO, eso no significa ser superiores, sino semejantes, como un hijo se parece y asemeja a su padre, pero nunca será superior a él.

    Hay un himno que cantamos en nuestra iglesia, cuya letra compuso una hermana a finales del siglo XIX, Elisa R. Snow, que cantamos con devoción y resume todo lo que he dicho, escuchenlo y escuchen a su corazón.

www.youtube.com/watch?v=NOHL_LmI1eQ

 

 Finalmente dos pasajes que 'escuecen' a la cristiandad, pero que después de todo lo expuesto anteriormente, pueden entenderse perfectamente sin escandalizar a nadie, sabiendo que se refieren a nuestro origen y destino divinos.

Salmos

82:1 Dios está en la reunión de los dioses;
En medio de los dioses juzga.
82:2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente,
Y aceptaréis las personas de los impíos? Selah
82:3 Defended al débil y al huérfano;
Haced justicia al afligido y al menesteroso.
82:4 Librad al afligido y al necesitado;
Libradlo de mano de los impíos.
82:5 No saben, no entienden,
Andan en tinieblas;
Tiemblan todos los cimientos de la tierra.
82:6 Yo dije: Vosotros sois dioses,
Y todos vosotros hijos del Altísimo;
82:7 Pero como hombres moriréis,
Y como cualquiera de los príncipes caeréis.
82:8 Levántate, oh Dios, juzga la tierra;
Porque tú heredarás todas las naciones.




Juan

10:30 Yo y el Padre uno somos. 
10:31 Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. 
10:32 Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? 
10:33 Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios. 
10:34 Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois?
10:35 Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada), 
10:36 ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy? 
10:37 Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. 
10:38 Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.
10:39 Procuraron otra vez prenderle, pero él se escapó de sus manos. 


     En ambos casos se califica a los hijos de Dios como dioses, muchos han justificado estos versículos como simbólicos o como refiriéndose a dioses falsos, ídolos o imágenes, pero si leemos despacito y recordamos lo anteriormente expuesto, queda claro que, tal como Cristo, todos los hijos de Dios que sean fieles y dignos, podrán gozar de las bendiciones de Dios, es decir, de todas las cualidades de la Divinidad, y Cristo dice, que la Escritura no puede ser quebrantada, es decir, no interpretemos lo que no es... como hijos de Dios, tenemos una herencia Divina y Eterna.

     Otra cosas es que, como con Cristo, muchos desearan tirarnos piedras por creer y enseñar estas cosas, pero este es el 'Evangelio Posible' de Cristo, el verdadero y sencillo Evangelio de Cristo, tenemos un origen divino, formamos parte de una familia Celestial, y aquí en la Tierra, podemos formar una familia terrenal, que se puede convertir en una familia Eterna, por eso los Santos de los Últimos Días, creen en le Matrimonio Eterno y se casan en el Templo por Tiempo y por toda la Eternidad, pero eso será otro articulo futuro.

Les voy a pedir un favor, siempre uso la Biblia para demostrar las doctrinas en las que creemos los Santos de los Últimos Días, pero déjenme terminar con unos versículos de revelación moderna, acerca del amor y propósito que tiene Nuestro Padre Celestial para nosotros.

Doctrina y Convenios


 Porque así dice el Señor: Yo, el Señor, soy misericordioso y benigno para con los que me temen, y me deleito en honrar a los que me sirven en rectitud y en verdad hasta el fin.
  Grande será su galardón y eterna será su gloria.
  Y a ellos les revelaré todos los misterios, sí, todos los misterios ocultos de mi reino desde los días antiguos, y por siglos futuros, les haré saber la buena disposición de mi voluntad tocante a todas las cosas pertenecientes a mi reino.
  Sí, aun las maravillas de la eternidad sabrán ellos, y las cosas venideras les enseñaré, sí, cosas de muchas generaciones.
  Y su sabiduría será grande, y su conocimiento llegará hasta el cielo; y ante ellos perecerá la sabiduría de los sabios y se desvanecerá el entendimiento del prudente.
 10  Porque por mi Espíritu los iluminaré, y por mi poder les revelaré los secretos de mi voluntad; sí, cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han llegado siquiera al corazón del hombre.




lunes, 23 de junio de 2014

TODOS SOMOS HIJOS DE DIOS



   Continuando el tema de la semana anterior y antes de llegar al principio del mormonismo mas denostado por nuestros críticos y mas amado por los santos de los últimos días, creo necesario recalcar nuestra naturaleza como hijos espirituales de Dios.

    Igual que somos concebidos por padres terrenales y de ellos recibimos un cuerpo físico y su herencia genética, todos los seres humanos somos hijos en espíritu de padres celestiales, de los cuales recibimos nuestro espíritu eterno y su herencia eterna. Por lo tanto, tenemos una herencia celestial y somos, TODOS, hijos de Dios y por lo tanto, tenemos una naturaleza divina.

     Las Escrituras nos lo recalcan muchas veces, la Biblia habla de que somos hijos de Dios, pero también se habla de otro tipo de condición para llegar a ser hijos de Dios, y eso ha hecho causar mucha controversia con respecto a esta condición celestial.

     Esto viene a resultar así, puesto que en las Escrituras se utilizan a veces, conceptos duales, es decir, conceptos que tienen varias definiciones, en Gramática se conoce como Polisemia, veamos la Wikipedia.
La polisemia (de "poli"-, muchos, y el griego σήμα, significado), en lingüística se presenta cuando una misma palabra osigno lingüístico tiene varias acepciones o significados. Por ejemplo:

     El concepto de Hijos de Dios, también es polisémico, y según el contexto, se puede aplicar a ser hijos espirituales de Dios o ser hijos Obedientes a la voluntad de Dios, tomemos un ejemplo

Romanos

8:14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. 

     Aquí podemos ver que hay una condición para ostentar el título de hijo de Dios, el escuchar la voz del Espíritu Santo y seguirlo. Hay muchos otros textos que realmente se refieren a esta condición, pero veamos que esto no excluye a que también somos, TODOS, literalmente hijos de Dios.

     Seria bueno recordar también, que como hijos espirituales de Dios, existimos desde antes de la fundación del mundo, tal como expliqué en mi articulo sobre la Pre-existencia del hombre.

http://mormondefender4biblia.blogspot.com.es/2013/12/la-preexistencia-del-ser-humano.html

     Hay un pasaje, que he descubierto esta semana, que considero es la clave para entender estos dos significados, que relaciona la pre-existencia con este doble concepto.

Efesios

1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, 
1:4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, 
1:5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, 

     Es evidente que somos hijos literales de Dios Padre desde la existencia preterrenal e hijos de Dios por obediencia a la Gracia de Cristo, como ADOPCIÓN, para recibir la gracia expiatoria de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

     Habiendo aclarado todo esto, veamos algunos pasajes que nos indican que somos hijos de Dios.

Efesios

4:6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. 

Malaquias

2:10 ¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros padres? 


     Estos pasajes no son los mas esclarecedores, porque podrían adaptarse a ambas definiciones, pero veamos algunos que no tienen lugar a dudas sobre la naturaleza divina de todos los seres humanos como hijos literales de Dios.

Hebreos

12:9 Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? 

     Aquí se ve claramente la doble naturaleza de nuestra vida y de nuestra paternidad, con la que comenzaba el articulo, tenemos padres terrenales y padres espirituales, padres de nuestro cuerpo y padres de nuestro espíritu.

Números

16:22 Y ellos se postraron sobre sus rostros, y dijeron: Dios, Dios de los espíritus de toda carne, ¿no es un solo hombre el que pecó? 

y

27:16 Ponga Jehová, Dios de los espíritus de toda carne, un varón sobre la congregación, 

     Desde el Antiguo Testamento ya se enseña que tenemos un padre creador de nuestro espíritu, veamos como se enlaza Nuevo y Antiguo Testamento, en la Genealogía de Jesús, veamos como se asciende de hijo a Padre, por linaje corporal hasta un desenlace que pasa muy desapercibido.

Lucas

3:38 hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.

     Adán, nuestro primer padre en la carne, tiene en su genealogía a Dios como su Padre.... se puede decir mas alto, pero no mas claro.   De hecho, el propio Apóstol Pablo aprovechó este concepto, que aparece también en la poesía griega para enseñar a los atenienses.

Hechos 

17:26 Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; 
17:27 para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros. 
17:28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. 
17:29 Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres. 



     Pablo, maestro de maestros, explicó de forma clara y sencilla, que somos linaje de Dios, hijos suyos, y por lo tanto, herederos de su naturaleza y linaje divino.

     Para finalizar, las palabras del Salvador Jesucristo, quién, al enseñarnos la manera de orar, se dirigió a Dios con el título que más le ennoblece y que es común a todos nosotros... curiosamente, este modelo de oración es conocido por todos los cristianos como el PADRE NUESTRO.

Mateo 

6:9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

     El nombre que mas estima y que santifica, es el de Padre, de TODOS, y más aún, cuando reprocha a los fariseos su iniquidad, les prohibe explícitamente utilizar este sagrado nombre de Padre.

Mateo 

23:9 Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. 


      Solo quisiera terminar, con un pasaje que conecta todos estos conceptos con el articulo que publicaré la próxima semana, espero lo que mediten y entiendan bien. Que el Señor les prepare la mente y el entendimiento para que por medio de su Espíritu, puedan comprender y conocer, la verdadera naturaleza y destino del ser humano.

1 Juan

3:1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. 
3:2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. 





lunes, 16 de junio de 2014

CRISTO ES DIOS




Aunque parezca increíble, aun hay algunos grupos religiosos cristianos que no consideran a Nuestro Señor Jesucristo como Dios, sino como una especie de sub-dios o criatura poderosa, pero inferior a Dios Padre.

Me propongo en esta entrada, demostrar con la Biblia, aunque en las Revelaciones Modernas no hay ni una sola duda de la Divinidad de Jesucristo, que la Biblia demuestra claramente que Cristo es Dios.

Los arrianos modernos utilizan frecuentemente la humildad de Jesús para justificar sus tesis, alegando que el Hijo es inferior al Padre y, por lo tanto, no comparte sus cualidades divinas.

Juan 14
28 Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vuelvo a vosotros. Si me amarais, ciertamente os regocijaríais, porque he dicho que voy al Padre, porque el Padre mayor es que yo.

El problema es descontextualizar las frases e interpretarlas sin su contenido global y general, Cristo manifestó muchas veces su divinidad, y el que sea humilde y se reconozca menor que su Padre, no le resta nada a su divinidad.

De hecho, en este caso, tanto como en el tema de la Trinidad, me gusta poner un ejemplo... el de la Monarquía o la Realeza, tan de moda en estos tiempos.     Tan Monarca es el Príncipe Heredero, como lo es su Padre el Rey, y lo es la futura heredera (en el caso de España), que pronto será la heredera al Trono, cuando su padre, Felipe, acceda de facto al Trono de España. Todos, abuelo, padre e hija, son Monarcas, tienen las mismas cualidades, aunque nunca negaremos que el mayor de todos es el Rey Juan Carlos.

La Divinidad es una cualidad no excluyente, es decir, es un don celestial que pueden compartir varios seres sin menoscabar al otro.  Esta confusión viene del Monoteísmo radical que ya examine en mi entrada sobre  la Trinidad.

http://mormondefender4biblia.blogspot.com.es/2014/01/la-trinidad-mito-o-realidad.html


Vayamos pues a analizar la Biblia para demostrar la divinidad de Cristo.
La primera es la descripción del Apóstol Juan, el Amado, de la naturaleza y misión de Jesucristo


Juan 1
 En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.
 Éste estaba en el principio con Dios.
 Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho.
 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
 Y la luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.
11 A los suyos vino, y los suyos no le recibieron.
 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de llegar a ser hijos de Dios;
 13 que no nacieron de sangre, ni de voluntad de carne ni de voluntad de varón, sino de Dios.
 14 Y el Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Solamente con estos versículos, ya no queda ninguna duda de la naturaleza divina de Cristo, pero analicemos lo que Cristo dijo de sí mismo y lo que dijeron de El sus seguidores y no quedara ninguna duda al respecto.


Palabras de Cristo sobre sí mismo.

Juan 17
 Estas cosas habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti;
 pues le has dado potestad sobre toda carne, para que dé vida eterna a todos los que le diste.
 Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.
 Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.
 Ahora pues, Padre, glorifícame tú en tu presencia con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.
Juan 10
 17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.
 18 Nadie me la quita, sino que yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.
Juan 10
24 Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos has de turbar el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.
 25 Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí.
 26 Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.
 27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;
 28 y yo les doy vida eterna y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
 29 Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
 30 Yo y el Padre uno somos.
 31 Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle.
 32 Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre, ¿por cuál de ellas me apedreáis?
 33 Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te crees Dios.
 34 Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije: Sois dioses?

Nos dice con toda claridad, que tiene todo poder, que tuvo gloria antes del mundo junto al Padre, que es el camino a la Vida Eterna, que tiene poder sobre la vida y la muerte, que da la vida eterna a sus ovejas, que es uno con el Padre... y sobre todo, al final, cuando le acusan de hacerse Dios, no lo niega, aun lo defiende.
Todo esto lo dijo, aun antes de Sacrificarse por todos nosotros, veamos lo que dijeron sus discípulos.


Juan 20
 27 Luego le dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo y mira mis manos; y acerca acá tu mano y ponla en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
 28 Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío!
Filipenses 2
Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
 el que, siendo en forma de Dios, no tuvo como usurpación el ser igual a Dios.
 sin embargo, se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres;
 y hallándose en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre;
 10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra y debajo de la tierra;
 11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para la gloria de Dios Padre.
Colosenses 2
Mirad que ninguno os engañe por medio de filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo.
 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la divinidad,
1 Timoteo 1
  Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, el Señor Jesucristo, nuestra esperanza,
1 Pedro 3
22 quien, habiendo subido al cielo, está a la diestra de Dios, y a él están sujetos los ángeles, y las autoridades y los poderes.


Podemos ver con toda claridad como Tomás, el incrédulo, lo reconoce como Señor y Dios, vemos como Pablo aclara a los Filipenses la humildad de Cristo, que le capacita para ser como Dios y exaltado por el Padre, vemos como Pablo enseña a los Colosenses que Cristo es Dios con su propio cuerpo en plenitud, vemos Pablo le dice a Timoteo claro y sin ambages que Cristo es Dios y finalmente vemos como Pedro reconoce que Cristo esta junto al Padre en la mas alta esfera de poder y divinidad.

Añado otra Escritura que me recordaron en un comentario

Mateo

1:22 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo:
1:23 He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo,
Y llamarás su nombre Emanuel,
que traducido es: Dios con nosotros.

Es evidente que entre los muchos títulos de Jesús, está el de Emanuel, como Dios con los hombres

Para finalizar, las propias palabras de Cristo, ya resucitado, en la visión que manifestó al Apóstol Juan en su destierro de la isla de Patmos, como se presenta a sí mismo.


Apocalipsis 1

Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.







lunes, 9 de junio de 2014

CRISTIANOS MORMONES II, Héroes anónimos, vidas comunes


Siguiendo con vidas ejemplares y, a la vez comunes, os dejo con dos historias de verdaderos cristianos que nos inspiran a buscar lo bello de la vida, la vida terrenal, y la vida eterna.




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  • Michelle Paniagua

Acerca de mí

Soy mamá de 3 hermosos niños, dos de ellos con autismo, al principio fué dificil aceptarlo y acostumbrarme a un nuevo estilo de vida con terapias y dietas alimenticias. Tengo fe en la resurrección y que podré verlos perfectos como el Señor lo ha prometido. Mi hermana y yo somos dueñas de un colegio bilingüe en nuestra ciudad. Paso momentos muy agradables con mis alumnos porque les enseño lo que me gusta y lo que sé. Me gusta mi profesión porque puedo ver cómo ellos cambian y cómo sus vidas pueden ser llenas de cosas positivas. Estoy trabajando en un nuevo proyecto en el colegio, donde niños con capacidades diferentes pueden participar, tener la atención especial que ellos necesitan y tener un lugar para desarrollarse en diferentes areas. Mi pasatiempo favorito es estar siempre ocupada, no me gusta perder el tiempo, siempre tengo pequeños proyectos que hacer en mi casa, escribir, trabajar en la historia familiar, hacer tareas con mis hijos y tratar de ser una mejor mamá. Me gusta mucho viajar con mi familia, conocer diferentes lugares y aprender de otras personas, especialmente cuando se trata de observar a otros maestros cuando hacen su trabajo. Creo que los sueños de pueden volver realidad, si trabajamos duro y ponemos todo nuestro esfuerzo en alcanzarlos. Para mí el tiempo es muy importante, es la mejor herramienta para alcanzar nuestros propósitos y nuestras metas!!

Por qué soy mormón(a)

Siempre he sido miembro de la Iglesia, mi papá es miembro desde que tenía 5 años. Mi hermano, mi hermana y yo crecimos en la Iglesia y tuvimos la gran oportunidad de participar en todos los programas que han sido diseñados para los niños y la juventud. Parecería que esto es fácil, pero no, porque tuve la necesidad de saber la verdad por mí misma. Me ayudó mucho ser misionera en Panamá porque entendí que no es fácil cambiar un estilo de vida de un día para otro, vi los grandes sacrificios que hacían las personas para seguir al Salvador y aprender a hacer lo que El requiere, y entonces pude apreciar más el hecho de tener el evangelio conmigo en toda mi vida. He sido muy felíz en la Iglesia, he disfrutado mucho las actividades porque me han ayudado a mejorar mi vida y tratar de ser una mejor persona. Tengo muchas cosas más que aprender, pero se que en la Iglesia puedo encontrar la ayuda que mi familia y yo necesitamos. No sé qué es estar afuera de la Iglesia, qué es no ir a la Iglesia los domingos, y no lo cambiaría por nada, he encontrado paz y esperanza siendo mormona.

La manera en que vivo mi fe

Ser miembro de la Iglesia de Jesucristo es una forma natural de vida fácil y sencilla, es más que seguir reglas, es simplemente hacer las cosas correctas. Como miembros de la Iglesia tenemos la oportunidad de mejorar nuestras vidas, individualmente, como familia, como profesionales y como parte de una comunidad. Podemos ser una luz al mundo haciendo cosas pequeñas y simples que ayuden a mejorar nuestro ambiente. Aprendemos que tenemos un gran potencial y que podemos lograr todas las cosas que deseamos.





Hola soy Lacey



  • Lacey John
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Acerca de mí

Soy graduada universitaria, y competí como atleta estudiantil en el equipo femenino de natación y saltos de la universidad. Durante mi carrera, fui dos veces campeona en individuales de la NCAA, y 26 veces estuve en la lista de los mejores nadadores de la nación; también fui miembro del equipo de relevos que implantó récords en la Facultad, en el Abierto de Estados Unidos, en los Juegos Nacionales y en el campeonato de la NCAA. Fui capitán del equipo por dos años y miembro de mayor antigüedad del primer equipo del campeonato nacional del programa de la NCAA. Se me nombró la mejor atleta femenina estudiantil del año en 2008. Competí internacionalmente en el equipo de natación de EE. UU. durante cinco años, de 2005 a 2009. Fui miembro de los equipos de relevo que establecieron récords mundiales y estadounidenses y que ganaron varios Campeonatos del mundo y medallas en los juegos del Pan-Pacífico. En 2008, gané una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Pekín, China . Me gradué del Colegio Universitario en 2009 con una licenciatura en educación física. Más tarde ese mismo año, fui elegida de entre las atletas femeninas de la I, II y III División de todos los deportes como la mujer del año 2009 de la NCAA. Esto fue un gran honor y lo considero como el mayor logro de mi carrera. Hace poco, me casé en el templo de Mesa, Arizona, con el hombre de mis sueños. Ya no estoy compitiendo en mi deporte, pero me encanta compartir mi experiencia con los jóvenes a través de clínicas de natación y en conferencias por todo el país. Trabajo a tiempo completo como coordinadora de natación del centro de la zona de esparcimiento del campus de la Universidad local. Me encanta estar cerca de la piscina y la administración de las operaciones del personal y de la instalación. Soy una miembro activo de mi barrio y me encanta trabajar con los jóvenes. Soy una consejera de las Mujeres Jóvenes y disfruto viendo a las jovencitas crecer y convertirse en nobles mujeres de Dios.

Por qué soy mormón(a)

Soy mormona, porque sin la perspectiva eterna que nos brinda el Evangelio, nunca habría logrado tanto en mi deporte o en mi carrera. Debido a mi fe en el plan de Dios para mí, sé que yo tengo mucho más valor que lo que puedan significar cualquier medalla o reconocimiento. Yo sé que la única forma de llegar a la medida plena de nuestro potencial es por medio de la ayuda del Señor Jesucristo. ¡Podemos alcanzar un nivel de grandeza que ninguna película de logros atléticos es capaz de capturar!


La manera en que vivo mi fe

Vivo mi fe por medio de tender una mano a los que me rodean. Trato de estar receptiva a las oportunidades de compartir mi testimonio y de animar a otros a encontrar su propio camino y sus convicciones. Vivo mi fe al fijarme metas no sólo para mi vida diaria aquí en la tierra, sino también para mi vida una vez que deje este mundo.