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Libro de Mormón, errores y curiosidades.



¿Cuántas veces te has equivocado escribiendo?

Yo en muchas ocasiones, recuerdo cuando aún eran un jovencito en Primaria que, allá a principios de los años 70, me apunté a clases de taquigrafía y mecanografía.  Aprendí a escribir en una máquina similar a la que aparece en la foto superior y resultaba frustrante cada vez que pulsabas la tecla equivocada y estropeabas todo el escrito. 

En el mejor de los casos, debías parar, levantar el rodillo y borrar la impresión errónea, y vuelta a empezar. pero quedaba más o menos bien.

Con el progreso, salieron nuevas máquinas y nuevos correctores en láminas o en pintura, que sin mover el rodillo, te permitían corregir el error y además, quedaban mucho mejor estéticamente.

Cuando salió la maquina de escribir eléctrica con autocorrección, que incorporaba la cinta correctora, conseguíamos casi la perfección en segundos.

Ahora bien, si nos remontamos años atrás con obras manuscritas sobre papel, el resultado de un error solía pasar por desechar la hoja y comenzar de nuevo, laborioso, pero no una tragedia.






Pero sí aún nos remontamos más atrás en el tiempo y el soporte sobre el cual escribían fueran planchas o placas de metal, el problema era mucho más serio.

Imaginen lo que costaría preparar planchas finas de metal, que eran grabadas con un punzón o percutor y lo que supondría cometer un error sobre ellas.

Pues, curiosamente, en el Libro de Mormón existen dos errores de ese tipo, hasta donde yo conozco, y que son fácilmente identificables.

¿Por qué mencionarlos?

Porque más allá de la mera curiosidad, para mi, son una prueba mas de la veracidad histórica del Libro de Mormón.

El hecho del tipo de errores que son y el hecho de que persistan en la actualidad, es una prueba más de que son un registro antiguo, que se escribió sobre un soporte muy difícil de trabajar e imposible de borrar o  de corregir sin un alto coste, lo que haría al autor, corregirlo u obviarlo, como ocurre en los dos casos siguientes.

Además, si el Libro de Mormón fuera una historia inventada en el año 1830, no se hubieran perpetuado dichos errores, puesto que con el simple acto de desechar una hoja manuscrita, se hubiese subsanado, con una pérdida pequeña de unos minutos de trabajo.

Veamos el primero y más significativo.



Alma 24

 19 Y así vemos que cuando estos lamanitas llegaron a conocer la verdad y a creer en ella, se mantuvieron firmes, y prefirieron padecer hasta la muerte antes que pecar; y así vemos que enterraron sus armas de paz, o sea, enterraron sus armas de guerra en bien de la paz.


Cuando Mormón hizo el compendio de las planchas de sus antepasados, cometió este tremendo error al transcribir la Historia. 

Fíjense como al equivocarse y definir las armas de paz, seguidamente coloca la palabra osea y pone la definición correcta de armas de guerra, y para disimularlo, añade, en bien de la paz.... GENIAL, la mayor prueba de que estaba escribiendo en planchas de metal y no podía corregir su error borrando, sino enmendando con un 'osea' y la explicación correcta.

Esto no lo podría haber hecho José ni ningún escribano del siglo XIX, pues se hubiera limitado a tirar la hoja de papel y comenzar de nuevo.

De hecho, hasta no hace muchos años, con la revolución informática, cuando se cometía un error en un libro oficial que no admitía tachaduras o enmiendas, se permitía el uso de la palabra, 'DIGO', para corregir o enmendar, lo que concuerda con todo lo dicho anteriormente.




El otro error que conozco se encuentra un poco más adelante, cuando, ante las amenazas de los ladrones, el pueblo de Nefi decide reunirse en un solo grupo y recoger sus bienes y provisiones para vencer a los ladrones por agotamiento de recursos y se produce el siguiente comentario.


3 Nefi 3

13 Sí, envió una proclamación entre todo el pueblo de que juntasen a sus mujeres y a sus hijos, sus hatos y sus rebaños y toda su substancia, excepto sus terrenos, en un lugar.



Aquí vemos el soberano error de pretender no juntar los terrenos en un solo lugar. No hay enmienda, porque supongo que no se le ocurriría ninguna forma de arreglarlo, a mi, actualmente, no se me ocurre como solucionarlo, y quizás Mormón, decidiera dejarlo tal como estaba y seguir con la historia.

De nuevo, y aunque nos produzca gracia por tan tremendo error, éste mismo, se convierte en una prueba de que la historia original estaba escrita en un soporte físico de imposible corrección, como planchas de metal y asimismo, una circunstancia que, en el siglo XIX,  se hubiera solucionado en unos minutos.

Pero ahí está y, aparte de la curiosidad, es una prueba de que el Libro de Mormón fue escrito sobre planchas de metal hace cientos de años y no es una novela de 1830.

Bueno, y sobre todo, como siempre digo, el Libro de Mormón es la Palabra de Dios, si la lees con fe, obtendrás un conocimiento espiritual y un testimonio de Jesucristo que no se puede obtener de ningún otro libro, salvo la Biblia y los otros libros canónicos.