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Mormones. El Milenio.



Un tema que resulta apasionante, a la vez que misterioso, es el Milenio, que se define como un periodo de mil años, posterior a la Segunda Venida de Cristo, pero, ¿qué es en realidad?

Por desgracia, apenas tenemos información al respecto, solo unos pocos versículos en Apocalipsis 20

Y vi a un ángel descender del cielo, que tenía la llave del abismo y una gran cadena en la mano.
 Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años;
 y lo arrojó al abismo, y lo encerró y puso un sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años. Y después de esto, debe ser desatado por un poco de tiempo.
 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fue dada facultad para juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y de la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.
 Pero los otros muertos no volvieron a vivir sino hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección.
 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primeraresurrección; la segunda muerte no tiene poder sobre estos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.
 Y cuando los mil años se cumplan, Satanás será soltado de su prisión,
 y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de congregarlos para la batalla; el número de ellos es como la arena del mar.





Es por ello que pocas Iglesias enseñen al respecto, de hecho, no sabía lo que otras Iglesias enseñaban sobre el Milenio y he podido encontrar algunas cosas interesantes.

Para los Católicos ( ver Diccionario Católico ), el Milenio es simbólico, representa un tiempo indeterminado y es una época de Juicio.

Para los Protestantes ( ver Diccionario Bíblico Evangelico ) es un periodo de tiempo que la Tierra habrá sido asolada tras la Segunda Venida y que permanecerá mil años vacía.

Afortunadamente y gracias a la Restauración del Evangelio tenemos nuevas y amplias revelaciones sobre el significado real del Milenio, lo que supone y las condiciones de la Tierra y sus moradores durante ese periodo, y que quiero compartir.

La mayoría de las citas siguientes están copiadas del capítulo 45 del libro Principios del Evangelio

https://www.lds.org/manual/gospel-principles?lang=spa





¿ QUÉ ES EL MILENIO ?

Mil años de paz, amor y gozo comenzarán sobre la tierra a la segunda venida de Jesucristo. A ese período de mil años se le llama el Milenio. Tanto los profetas como las Escrituras nos ayudan a comprender cómo será la vida sobre la tierra durante ese tiempo.




Frente a la destrucción masiva e indiscriminada que pintan muchos, hay un hecho más importante y real que se producirá durante el Milenio


Debido a la destrucción de los inicuos que ocurrirá durante la segunda venida del Salvador, al principio del Milenio solamente vivirán en la tierra las personas rectas, o sea, aquellas que han vivido vidas virtuosas y honradas. Esas personas heredarán el reino terrestre o el reino celestial.
Durante el Milenio, aún continuarán viviendo seres mortales en la tierra y continuarán teniendo hijos de la misma forma que los tienen ahora (véase D. y C. 45:58). José Smith dijo que seres inmortales visitarán con frecuencia la tierra, y que esos seres resucitados ayudarán con el gobierno y otras obras. (Véase Enseñanzas del Profeta José Smith, selecciones de Joseph Fielding Smith, 1982, págs. 328–329).


Algo que siempre me ha emocionado, es saber cuanto valora y respeta nuestro Padre el libre albedrió de sus hijos, aún después de haber visto personalmente a Cristo y haber sido preservados de los terribles últimos días, sus hijos seguirán ejerciendo su libre albedrío


Las personas continuarán teniendo su albedrío y, por un tiempo, muchos serán libres de continuar con sus religiones e ideas. Finalmente, todos confesarán que Jesucristo es el Salvador.
Durante el Milenio, Jesús “reinará personalmente sobre la tierra” (Artículos de Fe 1:10). José Smith explicó que Jesús “reinará sobre los santos y descenderá e instruirá” (Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: José Smith, 2007, pág. 271).



En otra ocasión el presidente Young dijo: “En el milenio los hombres tendrán el privilegio de ser presbiterianos, metodistas, o infieles, pero no van a tener el privilegio de tratar el nombre y el carácter de la Deidad como lo han hecho hasta ahora. No, pero se doblará toda rodilla y toda lengua confesará ante la gloria de Dios Padre que Jesús es el Cristo” (Journal of Discourses 12: 274).



Ahora veamos las características de la vida durante el Milenio

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    ¿De qué forma la vida durante el Milenio será diferente de la vida en la tierra en la actualidad?
El profeta José Smith enseñó que durante el Milenio “la tierra será renovada y recibirá su gloria paradisíaca” (Artículos de Fe 1:10).

Satanás será atado

Durante el Milenio, Satanás será atado, lo que significa que no tendrá poder para tentar a los que vivan en la tierra en ese entonces (véase D. y C. 101:28). Los “…hijos crecerán sin pecado hasta salvarse” (D. y C. 45:58). “Y a causa de la rectitud del pueblo del Señor, Satanás no tiene poder; por consiguiente, no se le puede desatar por el espacio de muchos años; pues no tiene poder sobre el corazón del pueblo, porque el pueblo mora en rectitud, y el Santo de Israel reina” (1 Nefi 22:26).

Habrá paz en la tierra

Durante el Milenio, no habrá guerras, la gente vivirá junta en paz y armonía y todo lo que se había utilizado con fines bélicos se utilizará para fines benéficos. “…y forjarán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces; no alzará espada nación contra nación ni se adiestrarán más para la guerra” (Isaías 2:4; véase también Isaías 11:6–7D. y C. 101:26).

Habrá un gobierno justo

El presidente John Taylor enseñó: “El Señor será el Rey de toda la tierra, y todo el género humano estará literalmente bajo Su soberanía, y toda nación debajo de los cielos tendrá que reconocer Su autoridad y humillarse ante Su cetro. Los que le sirvan con rectitud tendrán comunicaciones con Dios y con Jesús; tendrán el ministerio de ángeles y conocerán el pasado, el presente y el futuro; y las demás personas, que no rindan obediencia completa a Sus leyes, ni sean totalmente instruidas en Sus convenios tendrán, no obstante, que rendir absoluta obediencia a Su gobierno. Porque será el reino de Dios sobre la tierra, y Él hará valer Sus leyes, y requerirá esa obediencia a las naciones del mundo, lo cual es legítimamente Su derecho” (Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: John Taylor, 2002, pág. 251).

No habrá muerte

Durante el Milenio, no existirá la muerte como la conocemos; cuando las personas lleguen a una edad avanzada, no morirán ni serán sepultadas, sino que cambiarán de su condición mortal a una inmortal “en un abrir y cerrar de ojos”. (Véase D. y C. 63:51101:29–31).

Se revelarán todas las cosas

Algunas verdades todavía no nos han sido reveladas, pero todas las cosas se revelarán durante el Milenio. El Señor dijo que “revelará todas las cosas: cosas que han pasado y cosas ocultas que ningún hombre conoció; cosas de la tierra, mediante las cuales fue hecha, y su propósito y estado final; cosas sumamente preciosas; cosas que están arriba y cosas que están abajo; cosas que están dentro de la tierra y sobre la tierra y en el cielo” (D. y C. 101:32–34).

Otras actividades milenarias

En muchas formas, la vida será muy similar a la de ahora, con la excepción de que todo se hará con rectitud. La gente comerá, beberá y usará ropa. (Véase Enseñanzas de los presidentes de la Iglesia: Brigham Young, 1997, pág. 349). La gente continuará plantando, cosechando y edificando casas (véase Isaías 65:21).


Pero bueno, aparte de vivir en paz y conocer mejor a Dios, ¿ qué es lo realmente importante para hacer durante todo ese tiempo antes del Juicio Final ?


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    ¿Cuáles son las dos grandes obras que se llevarán a cabo durante el Milenio?
Durante el Milenio, los miembros de la Iglesia llevarán a cabo dos grandes obras: la obra del templo y la obra misional. La obra del templo incluye las ordenanzas que son necesarias para la exaltación, entre las cuales se encuentran el bautismo, la imposición de manos para conferir el don del Espíritu Santo y las ordenanzas del templo, que incluyen la investidura, el matrimonio en el templo y el sellamiento eterno de las familias.
Muchas personas han muerto sin recibir esas ordenanzas; por lo tanto, la gente en la tierra debe efectuarlas por ellas. Esa obra se está llevando a cabo diariamente en los templos del Señor. Es mucha la obra que se debe efectuar antes de que comience el Milenio, de manera que se termine durante esa época. Los seres resucitados nos ayudarán a corregir los errores que hayamos cometido durante la investigación de datos de nuestros antepasados fallecidos y a encontrar la información que necesitemos para completar nuestros registros. (Véase Joseph Fielding Smith, Doctrina de Salvación, compilación de Bruce R. McConkie, 3 tomos, 1954–1956, tomo II, págs. 157–158, 237–238).
La obra misional será la otra gran obra que se llevará a cabo durante el Milenio. El Evangelio se enseñará con gran poder a todo el mundo y finalmente no será necesario enseñarle a los demás los primeros principios del Evangelio, porque “…todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová…” (Jeremías 31:34).



El Milenio será una época de unión, de paz y de servicio en el templo.

El Milenio consiste en lo siguiente: los miembros de la Iglesia y Reino de Dios vivirán todos en unión; el Reino progresará hasta vencer todo lo que se oponga al sistema de los cielos y Satanás será atado y sujetado. Todo lo demás será como es ahora, comeremos, beberemos y vestiremos ropas (DBY, 115).
La gente tiene que ser santa y así la tierra bajo sus pies será santa. La gente debe ser santa y estar llena del Espíritu de Dios, y todo animal y todo lo que se arrastra sobre la tierra estará repleto de paz; el suelo aumentará su fertilidad y sus frutos serán el alimento del hombre. Cuanto más pureza exista, menos intensa será la batalla; cuanto más compasivos seamos con los animales, mayor será la paz y se desvanecerá la naturaleza salvaje de las bestias de la Creación. Si la gente dejara de servir al Diablo mientras viva, si esta congregación se resolviera a poseer ese espíritu, habrá llegado el Milenio a esta misma casa. Si los habitantes de esta ciudad poseyeran este espíritu, si la gente de todo el territorio poseyera este espíritu, habrá llegado aquí el Milenio. Si todo el pueblo… poseyera ese espíritu, el Milenio estaría aquí y entonces se expandiría por todo el mundo (DBY, 115–116).
En el Milenio, cuando el Reino de Dios se haya establecido con poder, gloria y perfección sobre la tierra, y el reinado de la iniquidad que por tanto tiempo ha permanecido sea sojuzgado, los santos de Dios tendrán el privilegio de construir sus templos, entrar en ellos y llegar a ser, en cierto sentido, columnas en los templos de Dios [véase Apocalipsis 3:12], y oficiarán por sus muertos. Entonces nuestros amigos vendrán a nosotros, y aun quizás algunos que ya hemos conocido aquí… Y recibiremos revelaciones para conocer a nuestros antepasados hasta nuestro Padre Adán y nuestra Madre Eva, y entraremos en los templos de Dios para oficiar por ellos. Entonces [los hijos] serán sellados a [los padres] hasta formar una cadena perfecta hasta Adán, de modo que exista una cadena perfecta del sacerdocio desde Adán hasta el fin.
Ésta será la obra de los Santos de los Últimos Días en el Milenio (DBY, 116).

Las palabras anteriores me llenan de gozo, pensar que podemos empezar ahora mismo a vivir como en el Milenio, solo depende de cada uno de nosotros,

Para finalizar, ¿qué sucederá cuando termine el Milenio?


  •  
    ¿Cuál será el destino final de la tierra?
Al finalizar los mil años, Satanás será puesto en libertad por un corto período y algunas personas se alejarán de nuestro Padre Celestial. Satanás reunirá sus ejércitos y Miguel (Adán) reunirá las huestes celestiales. En esa gran batalla, Satanás y sus seguidores serán echados para siempre. La tierra será cambiada y se convertirá en un reino celestial. (Véase D. y C. 29:22–2988:17–20, 110–15).



Entonces, pues, será cumplida la Obra de Dios para sus hijos, y los justos heredarán la Tierra que será celestializada y será morada de los que son herederos del Reino Celestial.

Todo esto, repito, gracias a las revelaciones modernas,




Mormones ¿Quien es Satanás?




Como persona curiosa que soy, veo, leo y escucho muchos artículos, programas y comentarios de otros hermanos cristianos de diferentes denominaciones. En diversos blogs he llegado a hacer amistad virtual con algunas personas, con las cuales debatimos sobre principios del Evangelio, a petición de una estimada hermana de otra fe, he preparado este artículo sobre lo que los mormones creemos acerca de Satanás.

Primero hay que conocer su naturaleza y condición

Hay que saber que todos somos hijos de Dios, que tanto ángeles, querubines o serafines como demonios, somos hijos de Nuestro Padre Celestial, por lo que, físicamente somos iguales, es decir, no hay demonios de tres metros, cuernos y rabo, sino que todos tienen la apariencia semejante a la nuestra.

Veamos lo que enseña el libro Leales a la Fe.


Satanás, llamado también el adversario o el diablo, es el enemigo de toda rectitud y de los que se esfuerzan por seguir a Dios. Él es un hijo espiritual de Dios que una vez fue un ángel “que tenía autoridad delante de Dios” (D. y C. 76:25; véase también Isaías 14:12D. y C. 76:26–27); pero en el concilio preterrenal de los cielos, Lucifer, que en ese entonces era su nombre, se rebeló contra nuestro Padre Celestial y el plan de salvación. En esa rebelión contra Dios, Satanás “pretendió destruir el albedrío del hombre” (Moisés 4:3). Él dijo: “Redimiré a todo el género humano, de modo que no se perderá ni una sola alma, y de seguro lo haré; dame, pues, tu honra” (Moisés 4:1).
Satanás persuadió a “la tercera parte de las huestes del cielo” a alejarse del Padre (D. y C. 29:36) y, como resultado de esa rebelión, él y sus seguidores fueron expulsados de la presencia de Dios y privados de la bendición de recibir un cuerpo físico (véase Apocalipsis 12:9); además, se les negó la oportunidad de recibir herencia alguna en un reino de gloria.

Como podemos ver aquí, todos en principio, éramos iguales, aquellos que se rebelaron, perdieron la oportunidad de nacer en la Tierra y obtener su cuerpo y seguir con su progreso eterno.

La clave está en el albedrío, Lucifer quería anularlo, Jesucristo quería respetarlo, con todo lo que conlleva. Sin albedrío hubiéramos sido como robots, sin progreso, porque no había oposición, un camino mas fácil que Lucifer sugirió y una tercera parte de los hijos de Dios apoyaron y que causó su rebelión y expulsión.

Además, Lucifer quería la honra para sí mismo, mientras que Jesucristo, quería darle honra al Padre.

Aquí los dos grandes pecados de Lucifer, coerción y soberbia.


Consecuencias de la Rebelión contra Dios.

Sigamos leyendo en Leales a la Fe.

Nuestro Padre Celestial permite que Satanás y sus seguidores nos tienten como parte de nuestra experiencia en la vida terrenal (véase 2 Nefi 2:11–14D. y C. 29:39). Debido a que Satanás “busca que todos los hombres sean miserables como él” (2 Nefi 2:27), él y sus seguidores tratan de alejarnos de la rectitud. Él dirige su oposición más extenuante contra los aspectos más importantes del plan de felicidad de nuestro Padre Celestial; por ejemplo, busca desacreditar al Salvador y al sacerdocio, hacernos dudar del poder de la Expiación, falsificar la revelación, distraernos de la verdad y convencernos de que no existe la responsabilidad personal. Intenta socavar a la familia al causar confusión en cuanto a la identidad sexual, al fomentar las relaciones sexuales fuera del matrimonio, al ridiculizar el matrimonio.

Leales a la fe, páginas 178 y 179


Como podemos observar, el diablo y sus seguidores están en este mundo tratando de alejarnos de Dios y de todo lo bueno. Tienen el poder y el permiso para tentarnos y asustarnos, pero no para dominarnos, por eso es que en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, no hablamos demasiado de Satanás, como he podido oír hablar en otras iglesias, que siempre lo están nombrando o reprendiendo, tal es así, que pareciera mas importante que nuestro Salvador Jesucristo.

Recordemos que los demonios no tienen cuerpo y que por lo tanto, están sujetos a todos los que sí lo poseemos, y que ellos no tienen poder sobre nosotros, sino hasta donde se lo concedemos, por lo tanto no debemos hablar en exceso de ellos, porque les hacemos el juego y les damos poder.

El profeta José Smith describió estos dos aspectos, que se encuentran en el libro "Enseñanzas del Profeta José Smith, página 100

El primer paso en la salvación del hombre estriba en el conocimiento de las leyes de principios eternos, principios que por sí existen. Los espíritus son eternos. Al efectuarse a primera organización en los cielos, todos estuvimos presentes, y presenciamos la elección y nombramiento del Salvador, y la formación del plan de salvación, y nosotros lo aprobamos. Vinimos a este mundo con objeto de obtener un cuerpo y poder presentarlo puro ante Dios en el reino celestial. El gran plan de la felicidad consiste en tener un cuerpo. El diablo no tiene cuerpo, y en eso consiste su castigo. Se deleita cuando puede obtener el cuerpo de un hombre; y cuando el Salvador lo echó fuera, pidió permiso de entrar en el hato de puercos, mostrando que prefería tener el cuerpo de los cerdos que ninguno. Todos los seres que tienen cuerpos, tienen dominio sobre los que no los tienen. El diablo no tiene poder sobre nosotros sino hasta donde se lo permitimos. El momento en que nos rebelamos contra cualquier cosa que viene de Dios, el diablo ejerce su dominio

Aunque Satanás disfruta de un tiempo de poder y autoridad y la ejerce para destrucción, a la vez, nos sirve para poder ejercer nuestro libre albedrío y escoger servirle a él o a Dios, por lo que todo mal del demonio procede y aunque Cristo lo reconoció como el "príncipe de este mundo" (Juan 14: 30), solo tiene el poder que le queramos conceder en nuestra vida, aunque puede ejercerlo en otros para nuestro pesar y probación, de ahí, la gran maldad que hay en el mundo.

Pero tenemos promesas de protección y guía, si desechamos la maldad y buscamos al Señor en nuestras vidas.

Santiago 1


12 Bienaventurado el hombre que soporta la tentación, porque una vez que haya sido aprobado, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.
 13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios, porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie,

Santiago 4
 Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Deuteronomio 31
 Y Jehová es el que va delante de ti; él estará contigo; no te dejará ni te desamparará; no temas ni te intimides.

Juan 10
 14 Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,
 15 así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.

Podemos, pues, confiar en Nuestro Salvador, para librarnos de todo mal y temor.




Finalmente una hermosa historia que resume todo lo anteriormente expuesto, la experiencia que tuvo Moisés al ver a Dios, y después ser tentado por Satanás, recibida por revelación al profeta José Smith y registrada en La Perla de Gran Precio, como el Libro de Moisés, capitulo 1

 LAS palabras de Dios, las cuales habló a Moisés en una ocasión en que Moisés fue arrebatado a una montaña extremadamente alta,
  y vio a Dios cara a cara, y habló con él, y la gloria de Dios cubrió a Moisés; por lo tanto, Moisés pudo soportar su presencia.
  Y Dios habló a Moisés, diciendo: He aquí, soy el Señor Dios Omnipotente, y Sin Fin es mi nombre; porque soy sin principio de días ni fin de años; ¿y no es esto sin fin?
  He aquí, tú eres mi hijo; mira, pues, y te mostraré las obras de mis manos; pero no todas, porque mis obras son sin fin, y también mis palabras, porque jamás cesan.
...//...
 Y la presencia de Dios se apartó de Moisés, de modo que su gloria ya no lo cubría; y Moisés quedó a solas; y al quedar a solas, cayó a tierra.
 10  Y sucedió que por el espacio de muchas horas Moisés no pudo recobrar su fuerza natural según el hombre, y se dijo a sí mismo: Por esta causa, ahora sé que el hombre no es nada, cosa que yo nunca me había imaginado.
 11  Pero ahora mis propios ojos han visto a Dios; pero no mis ojos naturales, sino mis ojos espirituales; porque mis ojos naturales no hubieran podido ver; porque habría desfallecido y me habría muerto en su presencia; mas su gloria me cubrió, y vi su rostro, porque fui transfigurado delante de él.
 12  Y aconteció que cuando Moisés hubo pronunciado estas palabras, he aquí, Satanás vino para tentarlo, diciendo: Moisés, hijo de hombre, adórame.
 13  Y sucedió que Moisés miró a Satanás, y le dijo: ¿Quién eres tú? Porque, he aquí, yo soy un hijo de Dios, a semejanza de su Unigénito. ¿Y dónde está tu gloria, para que te adore?
 14  Porque he aquí, no hubiera podido ver a Dios, a menos que su gloria me hubiera cubierto y hubiera sido transfigurado ante él. Pero yo puedo verte a ti según el hombre natural. ¿No es verdad esto?
 15  Bendito sea el nombre de mi Dios, porque su Espíritu no se ha apartado de mí por completo, y por otra parte, ¿dónde está tu gloria?, porque para mí es tinieblas. Y puedo discernir entre tú y Dios; pues él me dijo: Adora a Dios, porque a él sólo servirás.
 16  Vete de aquí, Satanás; no me engañes; porque Dios me dijo: Eres a semejanza de mi Unigénito.
 17  Y también me dio mandamientos cuando me habló desde la zarza que ardía, diciendo: Invoca a Dios en el nombre de mi Unigénito y adórame.
 18  Y añadió Moisés: No cesaré de clamar a Dios; tengo otras cosas que preguntarle: porque su gloria ha estado sobre mí; por tanto, puedo discernir entre tú y él. Retírate de aquí, Satanás.
 19  Y cuando Moisés hubo pronunciado estas palabras, Satanás gritó en alta voz y bramó sobre la tierra, y mandó y dijo: Yo soy el Unigénito, adórame a mí.
 20  Y aconteció que Moisés empezó a temer grandemente; y al comenzar a temer, vio la amargura del infierno. No obstante, clamando a Dios, recibió fuerza, y mandó, diciendo: Retírate de mí, Satanás, porque sólo a este único Dios adoraré, el cual es el Dios de gloria.
 21  Y entonces Satanás comenzó a temblar, y se estremeció la tierra; y Moisés recibió fuerza, e invocó a Dios, diciendo: En el nombre del Unigénito, retírate de aquí, Satanás.
 22  Y ocurrió que Satanás gritó en voz alta, con lloro, y llanto, y crujir de dientes; y se apartó de allí, sí, de la presencia de Moisés, de modo que no lo vio más.
 23  Y Moisés dio testimonio de esto; pero no existe entre los hijos de los hombres por motivo de la iniquidad.