Mostrando entradas con la etiqueta preexistencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta preexistencia. Mostrar todas las entradas

GRAN DEBATE EN VIVO! - Es Biblica la preexistencia mormona?





Para un santo de los últimos días no es normal debatir publicamente, nuestra doctrina y práctica habitual es compartir sin discutir, y sobre todo, respetar las creencias de los demás, asi es que no solemos debatir con otros cristianos puntos de doctrina.

Sin embargo, los misioneros y muchos miembros, cuando entablamos una conversación con alguna persona conocedora de la Biblia, suelen debatirse o compartirse muchos puntos de doctrina y esto es bastante habitual.

La clave es hablar con respeto y educación, con tolerancia y amor al prójimo, y no por miedo a la discusión subida de tono que pudiera acontecer, callar y no expresar lo que uno siente y cree, por eso, y siguiendo los consejos del Apostol Pedro, decidí debatir publicamente con un hermano evangélico sobre la creencia en la preexistencia del alma o espíritu humano.


1 Pedro 3: 14 - 15

Por tanto, no os amedrentéis por temor a ellos ni seáis turbados,

15 sino asantificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para bresponder con cmansedumbre y reverencia a cada uno que os demande razón de la desperanza que hay en vosotros;





No es nada fácil debatir con una persona bien instruida y versada en las Escrituras, requiere tiempo, estudio y mucha oración preparar todo lo que quieres decir y preparar todo lo que piensas que te van a argumentar y preguntar, para poder expresar con convicción y Escrituras aquello en lo que crees y defenderlo con humildad pero con poder.

Pero afortunadamente, conocí al hermano Daniel por su canal Derribando Gigantes, en ese canal hizo cámara oculta con unos misioneros sud en varias ocasiones y de alguna manera, me molestó un poco que utilizara esos medios para intentar desacreditar nuestras creencias como vagas y faltas de apoyo Biblico, a lo que respondí con un video en mi propio Canal de Youtube y luego tuve la oportunidad de conocerlo personalmente en un grupo de Whatsapp, donde conversamos y surgió la idea de tener este debate en vivo.

Por supuesto, el concocernos y conversar creó un vinculo de amistad que superaba cualquier rivalidad y creaba el ambiente idóneo para poder compartir sin ofender y exponer cada uno sus opiones.



El resultado fue un debate muy interesante, que tuvo mas que 500 personas viéndolo en vivo y más de 1.200 visitantes en los últimos días. 

Lógicamente, cada uno lo ve y opina desde su punto de vista, como el canal es evangélico, la mayoría de personas estaban a su favor, aunque los comentarios fueron muy variados y equilibrados.

Por mi parte, doy mi propia opinión, completamente parcial e interesada, lo reconozco, pero este es mi blog y puedo expresarme sinceramente sin caer en la ofensa ni en la vanidad, porque lo que hice fue utilizar las Escrituras para defender nuestras creencias y creo que lo hice de una manera clara y solvente, mientras que pienso, con todos mis respetos, que Daniel divagó mucho y justificó con metáforas y retórica, algunas claras verdades que la Biblia enseña con simplicidad y claridad.

Les invito a ver el debate y opinar, sé que es un poco largo, pero se puede ver como una película o en tramos como una serie.

Yo voy a exponer, lo que creo que argumenté y pregunté claramente y no obtuve ninguna respuesta clara y concreta que pudiera rebatir las simples enseñanzas de la Biblia.






Hebreos 2

17 Por lo cual, debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que atañe a Dios, para aexpiar los pecados del pueblo.


Todos los cristianos aceptan sin ninguna duda que Cristo tuvo una preexistencia espiritual, y según la escritura anterior, Cristo fue y es como nosotros, por pura lógica, nosotros debemos tener una preexistencia espiritual, CLARO Y ROTUNDO.

A este argumento no recuerdo que me respondiera en absoluto.



Efesios 1

3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda abendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,

4 según nos aescogió en él bantes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor,

5 habiéndonos apredestinado para ser badoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según la complacencia de su voluntad,


Esta escritura es la más clara y rotunda de todas, nos dice QUÉ estábamos haciendo, CUÁNDO lo estabamos haciendo y DÓNDE lo estabamos haciendo, CLARO Y ROTUNDO, Dios nos preparó en lugares celestiales con Cristo ANTES de la fundación del mundo.

¿Hay algo más claro y sencillo?

Daniel tampoco dijo nada de esto hasta el ultimo momento que le insistí y no me respondió mas que con retórica interpretativa, en lugar de dejar que la Biblia se explique a si misma.



Genesis 2

1 Y fueron acabados los cielos y la tierra, y todas las huestes de ellos.

2 Y acabó Dios en el día séptimo la obra que había hecho, y reposó el día séptimo de toda la obra que había hecho.



Juan 1
3 Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho.


El último punto que quiero destacar es que, frente a la creencia de la preexistencia del espíritu humano, los demás cristianos dicen que Dios crea el espíritu del hombre en el momento de la concepción humana, lo cual rebatí con las dos escrituras anteriores y de nuevo creo que no me respondió nada concreto y relevante.

Resumiendo, la Biblia es clara en afirmar la preexistencia del alma humana, que somos hijos de Dios y no criaturas y que como hijos de Dios, igual que Cristo preexistió, nosotros preexistimos, fuimos preparados e instruidos para venir a esta Tierra a conseguir nuestro cuerpo y progresar y desarrollar nuestra naturaleza divina y conseguir nuestro destino eterno.











RECUERDOS DE LA VIDA PREMORTAL.... SUD - LDS - MORMONES



¿ Alguna vez has visto a una persona por primera vez y te pareció que la conocías ya antes ?
Creo que todos hemos tenido alguna vez alguna experiencia similiar con personas o cosas y NO, NO se trata de reencarnación alguna, sino de recuerdos escondidos en nuestra memoria de nuestra vida premortal como seres espirituales en la presencia de Nuestro Padre Celestial.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días cree que todos, absolutamente todos los seres humanos, somos hijos literales de Dios, que nacimos como espíritus en un mundo premortal y que venimos a esta Tiera a tomar un cuerpo físico y aprender y progresar.

En el artículo que hoy les acompaño, el hermano Faustino López hace una narración magistral del tema que no he podido menos que compartir con ustedes.

Faustino es uno de los primeros miembros de la Iglesia en España y un gran maestro y mejor persona, ha trabajado para el Sistema Educativo de la Iglesia toda su vida y es un ejemplo de bondad y conocimiento espiritual.

Que el Señor los bendiga.



Faustino López en el Templo de Madrid


LA REMINISCENCIA Y EL TESTIMONIO
ARTÍCULO 24

En el barrio obrero chabolista de Madrid donde yo me crie, en medio de la miseria que nos rodeaba, la religiosidad era un bien escaso. Mi padre era ateo, y el catolicismo de mi madre estaba más cerca de las costumbres y de las tradiciones que de la devoción. Por tanto, en casa de mis padres nunca se ofreció una oración, no se leía la Biblia y jamás se hablaba de Dios. Aunque, naturalmente, me bautizaron cuando nací, hice la primera comunión al cumplir los nueve años, y cuando cumplí los once, supongo que por falta de medios económicos, me llevaron a un colegio católico de Salesianos que había cerca de donde vivíamos, en el barrio de San Blas.
A pesar de todo, recuerdo que yo viví la experiencia de mi primera comunión con emoción, y cuando me matricularon en el colegio de los Salesianos al cumplir los once años, esa emoción religiosa se convirtió en una devoción que me hizo participar muy activamente en las Misas diarias que teníamos entre semana, dirigiendo el rezo del Rosario y ayudando como monaguillo. Hasta tal punto se manifestó mi devoción, que a la edad de trece años me preguntaron en el colegio si quería ingresar en un Seminario y estudiar para ser sacerdote. Aquello no pudo ser, porque no me atreví a preguntar a mi padre, pero eso no disminuyó mi religiosidad, ni durante el tiempo que estuve en el colegio ni cuando salí al cumplir catorce años, para ponerme a trabajar de albañil con mi padre y estudiar en una academia por las noches. Porque me esforcé durante toda mi adolescencia por cumplir los mandamientos de Dios y de la Santa Madre Iglesia, no faltando a Misa ningún domingo ni fiesta de guardar, aunque tenía que ir solo.



Cuando mi madre vio mi religiosidad, me dijo un día: “¿Pero tú de quién eres hijo?”. Y a esa pregunta siempre he añadido la mía: “¿De dónde saqué yo mi religiosidad, si lo que yo respiré en la familia y en el vecindario fue siempre lo contrario?”. Mi madre intuía sin saberlo dos cosas: 1) que, aparte de los padres terrenales, tenemos Padres Celestiales; 2) que hay un Hogar Celestial en el que recibimos las enseñanzas sobre todo lo relacionado con nuestro espíritu.
La respuesta a mi pregunta podría haber sido, “¡del colegio de los curas!”; pero no creo que fuera así, porque por diferentes razones que no voy a explicar aquí, para casi todos mis compañeros, salir del colegio era salir de la Iglesia Católica: cuando dejó de ser obligatorio ir a Misa, no volvieron a pisar una Iglesia. La pregunta seguía, pues, ahí.
La respuesta me vino de fuera del Cristianismo: de Platón en sus enseñanzas sobre “la Reminiscencia”. Porque, desgraciadamente, en la Iglesia Católica me enseñaban que fuimos creados de la nada, y que no existíamos antes de nacer en este mundo, justo lo contrario de lo que enseñaba Platón, que hablaba de un Dios organizador del cosmos (como leemos también en Abraham 4:1), y de una vida espiritual anterior a la material.
Reminiscencia (anamnesis, “recordar”) es el nombre que daba Platón al recuerdo que en este mundo tenemos de la vida anterior, en la que contemplábamos las “Ideas”. La reminiscencia era para Platón la fuente del conocimiento verdadero, y también una prueba de la inmortalidad del alma.
Las Ideas son principios que el alma contempló en la vida anterior, que trae consigo a este mundo (innatismo), y que la ayudan a diferenciar el verdadero conocimiento (episteme) de la mera opinión (doxa).
Platón enseñaba que en el hombre y en la mujer hay dos partes: el alma racional y el cuerpo animado. El alma no siempre ha estado unida al cuerpo: en un principio, el alma estaba en un mundo preterrenal que Platón llamaba el mundo Hiperuranio; allí estaba en contacto con las Ideas, que son las realidades originales y absolutas, y las contemplaba en éxtasis, sin el velo que la materia pone delante del alma. Porque cuando el alma entra en el cuerpo, el mundo de las Ideas se oscurece y cae en el olvido, quedando sólo una nostalgia de lo que se quedó atrás y un sentimiento convertido en un anhelo de recuperar algo que se echa de menos. Todo esto hace que cuando el alma se encuentra en este mundo con algo verdadero, bello o virtuoso, lo reconoce porque le hace rememorar lo que ya contempló antes de salir del mundo Hiperuranio. De esta manera, para Platón, “conocer” es “recordar”: estamos hablando de la “reminiscencia” o de la “anamnesis”. Por tanto, todos los espíritus tienen “innatas” al entrar en este mundo esas Ideas o principios eternos y universales que le ayudan a reconocerlos al encontrarse con ellos en esta vida. Podríamos decir, entonces, que el “conocimiento” viene de fuera hacia adentro, al percibir con los sentidos las realidades de este mundo, y el “reconocimiento” viene de dentro hacia afuera, al recordar esas realidades contempladas en la experiencia preterrenal.

Hablando de las Ideas, Platón decía que la principal de todas ellas es la Idea del Bien, de la que todas las demás dependen para su existencia. Por tanto, el Ser y el Bien son lo mismo, y ambos son la representación de Dios, el Padre de todas las Ideas, a quien deben su existencia. Esto significa que el alma estuvo en contacto con Dios en el mundo Hiperuranio, y que la Idea de Dios la trae a este mundo, de modo que cuando oye hablar de Dios, “recuerda” y “siente” la veracidad de su existencia y de todas las realidades con Él relacionadas.
El Evangelio Restaurado en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días acepta muchas de estas enseñanzas de Platón. En cuanto al nombre “Hiperuranio” dado al mundo preterrenal, por ejemplo, en la epístola a los efesios en 1:20, 2:6 y 3:10, el apóstol Pablo habla de “los lugares celestiales”, que en el original griego de estos versículos reciben el nombre de “epuraníois”, que viene de la palabra “epuránios”, que significa “celestial”: la lengua griega une aquí a Pablo y a Platón.
Y si relacionamos todo lo dicho por Platón con el testimonio, diríamos que obtener un testimonio requeriría dos cosas: 1) Recibir el Evangelio de fuera hacia adentro, por medio de alguien que nos lo enseñe. 2) Saber que es verdadero de dentro hacia afuera, al reconocerlo, gracias al recuerdo que tenemos en nuestro interior de la vida preterrenal; las dos cosas son necesarias para “saber” que Dios vive, que Jesús es el Cristo, y que ambos se aparecieron a José Smith, por medio de quien restauraron el Evangelio en los Últimos Días, porque “sentimos” su veracidad gracias a la experiencia preterrenal.
Yo tuve esa experiencia cuando en 1970 me enseñaron los misioneros sobre el plan de salvación: al escucharles, inmediatamente lo reconocí, o, como diría Platón, lo “recordé”, porque se supone que lo tenía grabado a fuego en mi espíritu desde que nuestro Padre Celestial nos lo enseñó en la vida preterrenal. Y lo mismo podría decir de los principios del Evangelio Restaurado, porque me pasó lo mismo con todos ellos: no tuve ninguna duda, me bauticé, y la “reminiscencia” me ha acompañado todos estos años desde entonces, convirtiéndose en mí, como enseñaba Platón, en una fuente del conocimiento verdadero, y en una prueba de la inmortalidad del alma. Y en parte se ha convertido también en la posible razón por la que yo era religioso en medio de un ambiente de indiferencia con la religión. Y, aunque se suele relacionar al neoplatonismo con la Apostasía, para mí, el platonismo forma parte de la Restauración.
Termino el artículo con unas preguntas, para que las respondan otros: “¿Por qué la reminiscencia o "anamnesis" no funciona con todos por igual, y algunos no sienten nada cuando les hablan de Dios y del mundo eterno?”. Quizá habría que hacerles también la misma pregunta que me hizo mi madre, pero por razones opuestas: “Vosotros, desmemoriados, ¿de quién sois hijos, y dónde estaba vuestro espíritu antes de venir a este mundo?”. Porque para algunos, en lugar de hablar de Anámnesis (“ἀνάμνησις”), “recuerdo”, habría que hablar de Amnisía (“αμνησία"), “olvido”. Y eso a pesar de que todos tenemos en este mundo a nuestra disposición la influencia del Espíritu Santo, para ayudarnos a recordar todas las cosas (cfr. Juan 14:26); por eso es tan importante ser dignos de su influencia, para que el olvido no nos desconecte del más allá, y sea un obstáculo para obtener un testimonio de Dios y de su Evangelio.


Preexistencia y Expiación de Cristo para los SUD . LDS . mormones


Perspectiva, perspectiva, es muy importante la perspectiva, sobre todo la espiritual, para saber como conducirnos en la vida y dirigirnos con sentido en nuestra existencia mortal.

Juan 17

3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

Cristo nos lo ha enseñado y los profetas nos lo recuerdan constantemente, debemos tener una visión amplia de la vida para comprender el propósito y valor de nuestra vida mortal, que tan breve y efímera es en muchas ocasiones.

Por ello es muy importante saber de dónde venimos para comprender porqué estamos aquí y hacia donde nos dirigimos.

En este precioso artículo, un Apóstol moderno nos enseña la relación entre la existencia premortal de los seres humanos y la Expiación de Jesucristo, para ayudarnos mejor a comprender el propósito de nuestra vida.

Espero lo disfruten.


56063

Cómo la existencia premortal construye nuestra fe hoy





Para comprender la vida mortal que estamos viviendo y la vida inmortal que tenemos por delante, comenzamos con el consejo premortal antes de que se creara el mundo.
Algunos dirán: "Pero no tengo recuerdos de una vida premortal".

No recuerdo mi vida premortal, pero también debo admitir que no recuerdo el día en que nací. ¿Usted si?

Aunque puede haber un certificado de nacimiento o fotos para autenticar su fecha de nacimiento, e incluso historias personales de su madre, padre o abuelos, debe reconocer que no tiene ningún recuerdo real de su propio nacimiento. Sin embargo, ¿no podríamos estar de acuerdo en que su nacimiento ciertamente ocurrió?

Nuestro nacimiento, nuestra infancia, nuestros años de adolescencia y más allá nos brindan un contexto de quiénes somos, nuestras esperanzas y sueños, nuestro deseo de trabajar y alcanzar, y nuestra voluntad de hacer cosas que son difíciles para nuestro bien a largo plazo.

Así como no recordamos el día en que nacimos, no tenemos memoria de nuestra vida premortal. Así como confiamos en documentos de la corte o parientes honestos para contar con precisión lo que sucedió el día en que nacimos, confiamos en la verdad y precisión de las palabras de las Escrituras y en los profetas modernos para una perspectiva que es crítica para nuestra mortalidad.

El poeta William Wordsworth escribió las hermosas palabras: "Nuestro nacimiento no es más que un sueño y un olvido". 1




En el Consejo premortal en el Cielo, el primogénito de Dios se ofreció a sí mismo para ser nuestro Redentor: 

"Aquí estoy, envíame". 2 Otro hijo espiritual, Lucifer, rechazó el plan del Padre y ofreció en cambio un complot tortuoso para salvarnos incondicionalmente, "sin tener en cuenta la preferencia individual, el albedrío o la dedicación voluntaria" 3. con él reclamando todo el crédito para sí mismo. 

Lucifer dijo: “Envíame, seré tu hijo, y redimiré a toda la humanidad, para que una sola alma no se pierda, y seguramente lo haré; por eso dame tu honra " 4.  No quería tener nada que ver con las leyes, los mandamientos, la obediencia o la rendición de cuentas, y sin estos, no podría haber albedrío.

Lamentablemente, estas filosofías falsas también han encontrado su camino en nuestro mundo. Korihor halagó a la gente, diciéndoles que no necesitaban un Cristo, una Expiación o una remisión de sus pecados porque "lo que un hombre hizo no fue delito". 5  

Todavía encontramos entre nosotros a quienes celebran "hacer lo suyo" y "vivir su propia verdad" mientras desprecian la autoridad, los absolutos y la responsabilidad. Estas declaraciones son falsificaciones de la verdadera felicidad.

Vivíamos antes del día de nacimiento documentado por nuestro certificado de nacimiento terrenal. 6  Nuestra identidad individual está estampada en nosotros para siempre. Si tal documento existiera, nuestro certificado de nacimiento premortal habría enumerado a Dios el Padre Eterno como el Padre de nuestros espíritus. 7 

En formas que no entendemos completamente, nuestro crecimiento espiritual allí en el mundo premortal influye en quienes somos aquí. 8 Aceptamos el plan de Dios. Sabíamos que experimentaríamos dificultades, dolor y tristeza en la tierra. 9  




También sabíamos que el Salvador vendría y que a medida que demostráramos ser dignos, resucitaríamos en la Resurrección, teniendo "gloria agregada sobre [nuestras] cabezas por los siglos de los siglos". 10

Como participantes en el mundo premortal, nos regocijamos de que el primogénito del Padre, Jesucristo, sería nuestro Redentor. 11 

Con “fe extremadamente grande y buenas obras” 12  Estábamos preparados para venir a un mundo donde habría gran oposición, pecado y muerte. 

Necesitaríamos vencer a Satanás en este mundo. Como pudimos El apóstol Juan declaró: “Lo vencieron por la sangre del Cordero y por la palabra de su testimonio” 13. 

"Estos son los que salieron de la gran tribulación, y lavaron sus vestiduras y las pusieron blancas en la sangre del Cordero". 14 

El centro del plan de redención requeriría que nuestro amado Salvador “descienda por debajo de todas las cosas” 15 y hacer el último sacrificio de sufrimiento por todos los pecados, injusticias y muerte de un mundo caído.

El enfoque de nuestras vidas cambia a medida que despertamos a Dios espiritual y verdaderamente creemos en Él, el Salvador de toda la humanidad, y en el plan de redención. 

Vivimos nuestras vidas de manera diferente ya que creemos en los silenciosos susurros que nos recuerdan quiénes somos realmente y cuán valientemente apoyamos el plan de nuestro Padre en el mundo premortal. Los mandamientos que antes parecían confinados ya no son una carga sino una bendición para ayudarnos a encontrar el camino a casa. "Por eso Dios les dio mandamientos, después de haberles dado a conocer el plan de redención". 16

Nuestro propósito en esta vida es recibir un cuerpo físico y tener experiencias mortales, incluidas las tentaciones y la oposición de un mundo caído para intentar probarnos. Nuestro objetivo final es llegar a ser más como nuestro Padre Celestial. 17 

Como uno de los testigos del Señor, testifico que no hay nada más importante en esta vida que el gozo espiritual y las bendiciones eternas que se obtienen al tener fe en nuestro Padre Celestial y en Jesucristo y Su expiación, recibir el perdón por nuestros pecados y probarnos a nosotros mismos. guardando sus mandamientos y ayudando a otros, y encontrando felicidad en la familia y otras relaciones amorosas. Despierta a Dios y regocíjate en su plan de redención.

Titulo de la imagenEn este libro, el élder Andersen escribe especialmente a aquellos que están "despertando" a Dios, aquellos que recién comienzan a descubrir o que buscan los dones divinos y el poder del arrepentimiento y el perdón en sus vidas. Lleno de poderosa doctrina junto con historias y experiencias, este libro ayudará a todos los lectores a convertirse en discípulos más devotos del Salvador. Disponible ahora en las librerías Deseret y en DeseretBook.com . 


1. William Wordsworth, "Oda: Intimations of Immortality from Recollections of Early Childhood", en The Oxford Book of English Verse: 1250–1900, ed. Arthur Quiller-Couch (1939), 628.
2. Abraham 3:27.
3. Diccionario de la Biblia, "Guerra en el cielo".
4. Moisés 4: 1.
5. Alma 30:17.
6. Ver Jeremías 1: 5; Doctrina y Convenios 93:29; 138: 53, 56; Moisés 6:36.
7. Ver Hebreos 12: 9.
8. El presidente Dallin H. Oaks dijo: “Todas las miríadas de mortales que han nacido en esta tierra eligieron el plan del Padre y lucharon por él. Muchos de nosotros también hicimos convenios con el Padre con respecto a lo que haríamos en la mortalidad. En formas que no han sido reveladas, nuestras acciones en el mundo de los espíritus nos influyen en la mortalidad "(" El Gran Plan de Felicidad ", Liahona, noviembre de 1993).
9. Ver Dallin H. Oaks, "La verdad y el plan", Liahona, noviembre de 2018.
10. Abraham 3:26.
11. Ver Job 38: 7.
12. Alma 13: 3.
13. Apocalipsis 12:11.
14. Apocalipsis 7:14.
15. Doctrina y Convenios 88: 6.
16. Alma 12:32.
17. Ver Abraham 3: 24–26.


Los comentarios y comentarios pueden enviarse a comments@ldsliving.com