Mostrando entradas con la etiqueta libre albedrío. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libre albedrío. Mostrar todas las entradas

Mormones LDS-SUD, Sectas 2. Albedrío.



Uno de los temas que más curiosidad despierta es la de las Sectas, muchos desinformados o malintencionados, siguen denominando a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días como una secta, cuando no tiene ninguna de sus características.

En los enlaces siguientes les recuerdo otros artículos por mí publicados que analizan el tema y demostraron ampliamente que no somos una secta ni tenemos ningún comportamiento sectario. En el primero analicé algunos aspectos sectarios, los cuales no practicamos en absoluto.

En el segundo analicé la amplia aceptación de la Iglesia por parte de la sociedad, políticos y otras Iglesias respetables, que garantizaban la naturalidad y bondad de la Iglesia y en el tercero, el más antiguo y primero publicado, analizaba el concepto de secta y ni siquiera etimólogicamente se nos podía calificar así, además de añadir el testimonio a nuestro favor de la mayor experta en Sectas de España en el siglo XX.


https://mormondefender4biblia.blogspot.com/2017/09/mormones-y-sectas-1.html

https://mormondefender4biblia.blogspot.com/2015/04/mormones-y-sectas-peligrosas.html

https://mormondefender4biblia.blogspot.com/2014/11/son-los-mormones-una-secta.html



En el día de hoy quiero analizar otras características sectarias, como

            * La obediencia ciega.
            * El cuestionamiento de los líderes.
            * Que solo los lideres tienen la verdad y solo ellos conocen a Dios.

Muchas sectas y organizaciones con comportamiento sectario enseñan estos principios a sus miembros, que solo ellos tienen la verdad y son los unicos que conocen a Dios, por lo que nunca se pueden cuestionar sus opiniones y hay que obedecerlos sin ninguna duda.

Todo ello condiciona, limita y anula el libre albedrío, que es un don de Dios, algo sagrado que su Iglesia Restaurada respete, enseña y promueve, tal como encontramos en las Escrituras modernas y en las enseñanzas de los lideres de la Iglesia, veamos algunos ejemplos.




D. y C. 58

26 Porque he aquí, no conviene que yo mande en todas las cosas; porque el que es compelido en todo es un siervo perezoso y no sabio; por tanto, no recibe galardón alguno.
27 De cierto digo que los hombres deben estar anhelosamente consagrados a una causa buena, y hacer muchas cosas de su propia voluntad y efectuar mucha justicia;
28 porque el poder está en ellos, y en esto vienen a ser sus propios agentes. Y en tanto que los hombres hagan lo bueno, de ninguna manera perderán su recompensa.
29 Mas el que no hace nada hasta que se le mande, y recibe un mandamiento con corazón dudoso, y lo cumple desidiosamente, ya es condenado.



Aquí el Señor nos invita a ejercer nuestra propia iniciativa, cuestionando el mando imperativo y constante, animando a ejercer el libre albedrío y a pensar y actuar, con su ayuda, por nosotros mismos.

Veamos las palabras ahora de un profeta moderno.


Joseph Fielding Smith, gran teólogo, escritor de libros e Historiador y que llego a ser Presidente de la Iglesia....

“No importa lo que este escrito, o lo quien lo haya dicho; si aquello que se ha dicho no concuerda con lo que el Señor ha revelado, podemos hacerlo a un lado. Mis palabras y las enseñanzas de cualquier otro miembro de la Iglesia, ya sea de un cargo mayor o menor, si no concuerdan con las revelaciones , no estamos obligados a aceptarlas. Expongamos claramente este asunto, hemos aceptado los cuatro libros canónicos como las medidas o balanzas de acuerdo con las cuales medimos la doctrina de todo hombre”.
Joseph Fielding Smith en doctrina de salvación

Esto va claramente contra la obediencia ciega y el cuestionamiento de los líderes, ya que toda palabra que no vaya en armonía con las Escrituras Sagradas, solo es una opinión y consejo y como tal deben ser tomados, solo Dios, la revelación y las Escrituras son la vara de medir de la verdad.

Y añado, una más de las muchas escrituras que nos enseñan sobre el libre albedrio, en esta revelación, el Señor da unos consejos a los misioneros en 1831 y termina con este hermoso pasaje, que invita a ejercer el juicio propio, el libre albedrío y voluntad personal y confiar en la guía del Espíritu Santo.



D.y C. 62  

Queda en vosotros hacer estas cosas según vuestro juicio y las indicaciones del Espíritu.


Esta es la manera en que los Santos de los Últimos Días dirigen su vida y es un modelo de respeto y promoción de la libertad de escoger, ejercemos nuestro juicio porque Dios así lo desea, el juicio se crea por las experiencias de la vida, lo que aprendemos de los lideres y maestros, lo que aprendemos de las Escrituras y de la revelación personal que recibimos por el Espiritu Santo.







Ahora, para finalizar, he tomado unos fragmentos de un discurso muy reciente, de la Conferencia de Octubre de este año, de un apóstol y que me ha inspirado para preparar este artículo, las negritas y cursivas las pongo yo para destacar el tema principal, donde el libre albedrío, como parte esencial del Plan de Salvación de Dios para sus hijos es fundamental.

De todo ello, se puede deducir, que la voluntad y plan de Dios solo se puede cumplir si no hay compulsión sectaria sobre los hijos de Dios, que somos todos los seres humanos, y que la libertad de escoger es básica para el Plan de Dios, mediante la Gracia de la Expiación de nuestro Salvador, Jesucristo.



Dale G, Renlund
Escogeos hoy.


La meta de nuestro Padre Celestial en la crianza de los hijos no es hacer que Sus hijos hagan lo correcto, sino que elijan hacer lo correcto y finalmente lleguen a ser como Él. Si simplemente quisiera que fuéramos obedientes, usaría recompensas y castigos inmediatos para influir en nuestros comportamientos.
Pero a Dios no le interesa que Sus hijos se conviertan en “mascotas” obedientes y entrenadas que no le mordisquearán las pantuflas en la sala de estar celestial3. No, Dios quiere que Sus hijos crezcan espiritualmente y se unan a Él en el asunto familiar.
Dios estableció un plan por el cual podemos convertirnos en herederos en Su reino, una senda de convenios que nos lleva a ser como Él, tener la clase de vida que Él tiene, y vivir para siempre como familias en Su presencia4. El poder escoger era y es vital para este plan, del cual aprendimos en nuestra existencia preterrenal. Aceptamos el plan y elegimos venir a la tierra.
-//--
El profeta Lehi dijo: “Por lo tanto, el Señor Dios le concedió al hombre que obrara por sí mismo. De modo que el hombre no podía actuar por sí a menos que lo atrajera lo uno o lo otro”5
--//--
El plan de Dios incluye instrucciones para nosotros, que las Escrituras denominan mandamientos. Esos mandamientos no son un conjunto caprichoso ni arbitrario de reglas obligatorias que solo tienen como fin entrenarnos a ser obedientes. Están relacionados con el desarrollo de nuestros atributos divinos, de que regresemos a nuestro Padre Celestial y recibamos gozo perdurable. La obediencia a Sus mandamientos no es ciega; sabiamente escogimos a Dios y Su camino a casa. El modelo para nosotros es el mismo que lo fue para Adán y Eva, en donde “después de haberles dado a conocer el plan de redención, Dios les dio mandamientos”17. Aunque Dios desea que andemos por el camino de los convenios, Él nos concede la dignidad de escoger.
De hecho, Dios desea, espera y ordena que cada uno de Sus hijos elija por sí mismo. Él no nos forzará. Mediante el don del albedrío, Dios permite a Sus hijos “actuar por sí mismos, y no para que se actúe sobre ellos18. El albedrío nos permite elegir andar por el camino, o no; nos permite dejarlo, o no. Así como no se nos puede obligar a obedecer, no se nos puede obligar a desobedecer. Sin nuestro consentimiento, nadie puede quitarnos del camino. (Esto no se debe confundir con aquellos cuyo albedrío es violado. Ellos no se han descarriado; ellos son víctimas. Ellos reciben la comprensión, el amor y la compasión de Dios.)
--//--
Necesitamos escoger a quién serviremos23. La magnitud de nuestra felicidad eterna depende de que elijamos al Dios viviente y nos unamos a Él en Su obra. Al esforzarnos por hacer por nosotros mismos “un poquito” de ahora en adelante, practicamos el uso correcto del albedrío. Como dijeron dos anteriores Presidentas Generales de la Sociedad de Socorro, no debemos ser “bebés que necesitan que se les mime y se les corrija todo el tiempo”24. No, Dios quiere que seamos adultos maduros y que nos gobernemos a nosotros mismos.
--//--
Al igual que dijo el profeta del Libro de Mormón, Jacob, yo digo junto con él:
“Anímense, pues, vuestros corazones, y recordad que sois libres para obrar por vosotros mismos, para escoger la vía de la muerte interminable, o la vía de la vida eterna.
“Por tanto, mis amados hermanos, reconciliaos con la voluntad de Dios, y no con la voluntad del diablo… y recordad, después de haberos reconciliado con Dios, que tan solo en la gracia de Dios, y por ella, sois salvos”27.
https://www.lds.org/general-conference/2018/10/choose-you-this-day?lang=spa