Como continuación a mi anterior artículo, voy a intentar razonar mis sentimientos al respecto del amor cristiano, justificando el porqué de no comentar nada de mi anterior religión, nada en sentido peyorativo, porque comentar se puede cualquier cosa, con respeto y educación.
Quizás el mejor ejemplo que se me viene a la mente, sea el del matrimonio y el divorcio, uno cuando se casa, lo hace enamorado, ilusionado y confiando en que va a durar para siempre. Luego pueden surgir problemas, dificultades que, lamentablemente, pueden acabar en la ruptura y el divorcio. Ahora bien, este puede realizarse de varias formas. Yo creo que el amor va unido a la educación y que uno puede enamorarse o desenamorarse y guardar las formas y las confidencias. Dentro de un matrimonio se comparten cosas que considero sagradas y, aun cuando se rompan los vínculos maritales, uno no debe ir por ahí contando las intimidades, flaquezas y defectos del otro, eso ofende al otro y es de muy mal gusto, y un cristiano debe pensar en ello. De ahí mi entrada anterior, en la que cuestiono la cristiandad de hablar mal de tu anterior religión, como hablarías mal de tu anterior esposo o esposa. Considero lógico hablar y comentar tu pasado, pero respetando el tiempo y las experiencias vividas junto a un ser querido, aunque lo fuera en otro tiempo.
Quiero aclarar que no juzgo ni critico la felicidad de ninguna persona, parece, por un comentario acertado de un anónimo en un articulo anterior, que yo hubiese dado a entender que nadie puede ser feliz después de dejar el mormonismo, nada más lejos de mi intención, pido disculpas si así lo he dado a entender. Yo deseo la felicidad a todos, dentro y fuera de la iglesia, cada uno debe buscar su felicidad, de hecho, la felicidad es muy subjetiva y particular, lo que quería expresar era que las comparaciones peyorativas no son, para mi, cristianas y hay que tener respeto y consideración. También es posible que hayamos tenido una experiencia negativa o hayamos sido maltratados de alguna manera, por supuesto, pero tengamos en cuenta el resto de mis exposición.
Yo, personalmente, he conocido a personas procedentes de otras religiones, que eran muy activas y prominentes en las mismas, y nunca han comentado intimidades ni rencores de su anterior religión, de hecho, en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, se nos enseña a no hablar de nadie en particular, guardando respeto a nuestros anteriores hermanos y credos, por eso no verán u oirán ningún detalle de las creencias anteriores de ningún hermano o hermana, cierto es que podrán decir, yo antes era ..... y ahora soy mormón, pero nada mas allá, creo y considero, que eso deberíamos hacer todos los cristianos.
El principio importante es que nadie somos perfectos y toda persona y grupo social, tiene montones de defectos, la Biblia enseña que no hay ni un justo, solo Cristo fue perfecto, por lo que si queremos buscar defectos, cualquiera es válido, ni la persona mas bondadosa de la Tierra esta libre de defectos y la convivencia nos los muestra con mas claridad.
1 Juan
1:8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.
De hecho, se ha comparado a la Iglesia como a un hospital, donde vamos a ser curados y sanados, no un santuario donde vamos a 'lucir bondades'. Cada domingo, al participar de la Cena del Señor, tomamos el nombre de Cristo y nos arrepentimos de nuestros errores y nos proponemos ser un poco mejor, ese es el sentido del cristiano. Pero claro, en el camino cometemos muchos errores y cuan fácil es ver los errores de una persona y no ver sus esfuerzos por hacer lo bueno. Puedes hacer muchos actos de bondad, pero una sola maldad empaña todo lo anterior, ya que todos estamos sometidos a la imperfección. Los Apóstoles, en sus Epístolas, amonestaron a los primeros santos a dejar la imperfección y mejorar cada día, podemos leer sobre graves pecados (1 Corintios 5: 1, 11; 6: 1-8), sobre las viejas costumbres mundanas (Efesios 4: 14, 22-32), sobre despojarnos del viejo hombre carnal (Colosenses 3: 6-10), sobre la pereza (2 Tesalonicenses 3: 6-10), sobre la contención (2 Timoteo 2: 14-18), sobre la incredulidad y la dureza de corazón (Hebreos 3: 12-19), sobre la codicia, la envidia y el orgullo (Santiago 4: 1-4) y sobre el murmurar y juzgar (Santiago 4: 11), entre otros muchos defectos que ellos tenían y que nosotros también tenemos.
Por todo ello, siendo todos pecadores, deberíamos fijarnos menos en nuestros defectos y ser mas tolerantes y ser mas respetuosos hacia todo el mundo, aplicando las palabras de Nuestro Señor Jesucristo, Mateo 7
7:12 Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.
Nuestro mensaje debe ser positivo y respetuoso hacia todos, no condenemos a nadie, ni por sus hechos ni por sus creencias, repito, cada uno debe creer lo que quiera, pero respete a todos, especialmente a aquellos con los cuales compartio fe y creencia.
Nuestra iglesia es una iglesia singular, no tratamos de convencer a nadie con credos ni doctrinas, sino que invitamos a todos a conocernos y preguntarle a Dios si estas cosas son verdaderas o no, ese es el gran desafío, que cada uno encuentre la verdad en la fuente original de toda verdad, Dios mismo. Creo que la mejor explicación de ello se encuentra en el capitulo 2 de la 1ª Epístola a los Corintios, pero ese será un tema especial que trataremos mas adelante.
Invito a todos a que den su opinión y compartan alguna experiencia al respecto.
