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Mormones LDS - SUD, Historia de la Iglesia.

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Cuando yo conocí la Iglesia no era creyente en nada ni me atraía ninguna religión, lo consideraba aburrido e innecesario para la vida, por lo que mi conversión no se produjo por el estudio ni por el intelecto, sino que algo en mi interior me hizo saber que era lo correcto y entonces tuve el deseo de orar y obtener un testimonio personal, tal como me invitaron las misioneras que me enseñaron, para conocer por mí mismo.

Leí el Libro de Mormón y en el primer capítulo de  Nefi obtuve mi testimonio personal, que ha ido creciendo por mas de cuarenta años.

No necesité leer la Historia Documentada de la Iglesia para creer en la Restauración, lo cual probablemente me hubiera llevado varios años, ni ningún otro libro de Historia, porque mi fe no está basada en el estudio, aunque sí apoyada en el mismo, sino que está basada en la revelación personal.

No obstante, como ávido lector, he leído todo lo que existía en español, tanto de la historia de la Iglesia, como de los críticos de la misma, lo que no ha afectado a mi testimonio, antes bien, lo ha fortalecido, ya que los pocos errores que he podido ver, son errores humanos, y como todos los humanos somos imperfectos, no podemos esperar que hagamos las cosas de forma perfecta, aunque la Iglesia lo sea, la puesta en práctica no lo es, pero eso lo he ido aprendiendo con más poder con los años, que me han hecho más tolerante y comprensivo.

De  hecho en Doctrina y Convenios se reprende y llama al arrepentimiento muchas veces a José Smith, así como otros lideres pioneros de la Iglesia y se les invita a cambiar y mejorar, lo que no destruyó su llamamiento y misión en la Restauración del Evangelio.

De la misma manera, muchos profetas de la antigüedad fueron reprendidos por Dios, como Moisés, Jonás y otros, pero ello no impidió que siguieran ejerciendo su llamamiento profético.

Igualmente, los Apóstoles de Jesús fueron reprendidos en muchas ocasiones por El Maestro, lo que no impidió que fueran discípulos autorizados para dirigir Su Iglesia tras su muerte.

Veamos un ejemplo de Pedro, como lo corrigió Jesús con palabras fuertes, en el Evangelio de Mateo



16:20 Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo. 16:21 Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día.
16:22 Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca.
16:23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.




Y otro ejemplo, aún después de vivir con Jesús y aprender de El, todavía creía Pedro y los demás Apóstoles que la salvación era exclusiva para los de la Casa de Israel, por lo que en Hechos 10 leemos que tuvo que recibir una visión de los cielos y compartir con sus compañeros esta maravillosa visión y experiencia espiritual.


10:34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, 
10:35 sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia. 
10:36 Dios envió mensaje a los hijos de Israel, anunciando el evangelio de la paz por medio de Jesucristo; éste es Señor de todos. 

10:39 Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén; a quien mataron colgándole en un madero. 
10:40 A éste levantó Dios al tercer día, e hizo que se manifestase; 
10:41 no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había ordenado de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó de los muertos. 
10:42 Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos. 
10:43 De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre. 
10:44 Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. 
10:45 Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. 



Dicho todo lo anterior, el artículo que les acompaño hace un análisis honesto y actual de la Historia de la Iglesia, explicando algunas cosas que quizás no se han explicado bien antes y llevándonos a la comprensión de nuestras limitaciones e imperfecciones humanas, que no afectan para nada, a la veracidad del Evangelio Restaurado de Jesucristo.


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3 principios importantes para recordar al estudiar la historia de la iglesia






Como pueblo, hemos sido extraordinariamente buenos en guardar el primer mandamiento dado por el Señor a la Iglesia de Cristo recientemente organizada en abril de 1830: "He aquí, habrá un registro entre ustedes" (D. y C. 21: 1). Nuestro impulso inicial para registrar nuestras vidas y recordar el pasado es enfatizar lo bueno, incluso lo heroico. Esta es una gran virtud y un acto de caridad hacia nosotros mismos y nuestros antepasados. No pretendemos que nosotros o nuestros antepasados ​​somos perfectos, pero sí destacamos lo que es noble y digno de emulación. Esperamos que nuestro registro tenga un valor inspirador para alguien en el camino que pueda encontrarlo y que necesite un poco de elevación. Naturalmente, también hay algún aspecto relacionado con la vanidad: queremos que otros nos vean en nuestro mejor momento.

Pero siempre hay esqueletos en el armario. Una de las razones principales por las que algunos miembros de la Iglesia se han desencantado, decepcionado o incluso enojado en los últimos años es porque nunca se les enseñó a esperar esqueletos en el armario de la historia de la Iglesia y, por lo tanto, se sorprenden cuando los encuentran. Una persona posiblemente podría asistir a una cuadra de tres horas de domingo y nunca escuchar sobre la Masacre de Mountain Meadows o las discrepancias en el relato de la Primera Visión de José Smith.
Como cualquier otra institución que se preocupa por su imagen, la Iglesia ha sido selectiva al presentar su historia en materiales producidos para el consumo público. Un ejemplo notable de este saneamiento vino en el primer volumen de la serie Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia, que se centró en Brigham Young. Si hay algo que todos saben acerca de Brigham Young, es que probablemente fue el hombre más casado en la América del siglo XIX. Sin embargo, la poligamia del hermano Brigham, que no solo era un dato sociológico curioso sino que también era fundamental para su teología, no recibió ni una palabra en el manual de la Iglesia. Además, los compiladores de ese texto, sin duda actuando con buena y sincera intención, incluso cambiaron algunas de las referencias originales del Presidente Young de "esposas" a la singular "esposa". Si una persona no conocía nada mejor,

Si es algo comprensible, esta decisión editorial fue problemática de muchas maneras. Era mala historia, era engañosa, y trataba a algunas de las mujeres pioneras más intrépidas de la Iglesia y sus fieles sacrificios como si nunca hubieran existido. Simpatizo con las probables razones por las que el libro fue preparado como estaba. Dado que el público en general aún asocia a la Iglesia con la poligamia, la Iglesia naturalmente quiere dejar en claro que sus miembros ya no practican el matrimonio plural. Podría decirse que cierta información, incluso si es verdadera en los hechos, simplemente no es pertinente para los materiales de las lecciones diseñadas para un ministerio mundial para una membresía compuesta principalmente de conversos.

A pesar de estos argumentos razonables, eliminar elementos formativos de nuestro pasado a partir de nuestros materiales curriculares es en gran medida innecesario. Afortunadamente ya hemos empezado a mejorar en este sentido. El élder Steven E. Snow, miembro del Primer Quórum de los Setenta e historiador e historia de la Iglesia, explicó: “Mi opinión es que ser abierto acerca de nuestra historia resuelve muchos más problemas de los que crea. Puede que no tengamos todas las respuestas, pero si estamos abiertos (y ahora tenemos una transparencia bastante notable), creo que a la larga eso nos servirá bien. Creo que en el pasado había una tendencia a mantener muchos registros cerrados o al menos no dar acceso a la información. Pero el mundo ha cambiado en la última generación: con el acceso a la información en Internet, no podemos continuar ese patrón; Creo que tenemos que seguir siendo más abiertos ".

Ofrezco aquí tres principios amplios para pensar sobre la historia de la Iglesia, particularmente sus aspectos más nettlesome. He encontrado que estos principios son útiles, no como reglas sólidas, sino más bien como guías potencialmente útiles. Son los más adecuados para abordar los desafíos en la historia de la Iglesia, pero también tienen aplicación para abordar problemas doctrinales o problemas contemporáneos. Tenga en cuenta que estos son principios, no fórmulas matemáticas (y mucho menos mágicas) o planos precisos. En la medida en que sean principios verdaderos y correctos, espero que sean beneficiosos para usted, ya sea directamente o en su amistad y ministerio con los que ama.

1. Diga la verdad.

Algunas personas han dejado la Iglesia porque sienten que se les ha mentido. La traición y el dolor se convierten en los sentimientos principales para muchos que descubren que la narrativa de la historia de la Iglesia que se les dijo al crecer no coincide con lo que dice el registro real sobre algunos asuntos. Por lo general, los hechos mismos les molestan menos que la sensación de que fueron engañados. Esencialmente, es una cuestión de confianza.
Nunca podemos saber tanto como nos gustaría saber, y algunos aspectos del pasado simplemente se pierden en las nieblas del tiempo. Pero de lo que sí sabemos deberíamos poder hablar. Sacar a la luz los asuntos problemáticos en lugar de dejarlos en secreto es algo positivo, especialmente si se hace con previsión, sensibilidad y cuidado. Al hacerlo, se revela la confianza de que no tenemos nada que ocultar y de que no hay ningún problema o pregunta tan absolutamente peligroso que no podamos manejarlo. Cuando ciertas cosas están fuera de los límites, implícita o explícitamente, entonces algunas personas naturalmente supondrán que la Iglesia se preocupa más por la imagen pública que por la verdad y que la verdad desestabilizará de alguna manera el fundamento mismo de las afirmaciones de la Iglesia. Eso simplemente no es el caso,

En una sala anterior, mi esposa y yo solíamos tener cenas dominicales casi todas las semanas con algunos amigos queridos. Una tarde apareció la traducción del Libro de Mormón. Expliqué cuidadosamente lo que dicen los documentos históricos sobre el proceso real de traducción, y gran parte de ello lo logró José Smith mirando una piedra en la parte inferior de un sombrero mientras las placas de oro estaban cubiertas bajo una sábana. Mis amigos estaban sorprendidos, pero como podíamos hablar de ello abiertamente y con honestidad y porque confiaban en mí, no estaban preocupados. Avancé unos meses más tarde, cuando estaba en una actividad de la Primaria centrada en el Libro de Mormón. La iglesia se estableció con diferentes estaciones donde los niños podían divertirse y realizar actividades educativas. Tuve que sonreír cuando visité la estación en la traducción del Libro de Mormón, dirigida por uno de mis amigos de nuestras cenas. Los niños escucharon atónitos mientras él les contaba que el profeta José estaba mirando un sombrero. Ninguno de los niños salió corriendo gritando de la habitación, ni siquiera parpadeó. En el futuro, cuando leen en línea acerca de que José usa una piedra en un sombrero, es mucho menos probable que abandonen la Iglesia por eso. En su lugar, dirán: "Lo sé, lo aprendí en la Primaria". Se verán fortalecidos por la verdad que contamos.



2. Haz tu tarea.

A fines de 1832 y principios de 1833, José Smith recibió dos de sus revelaciones teológicamente más profundas, ahora canonizadas como las secciones 88 y 93 de Doctrina y Convenios. Las revelaciones, dignas de ser citadas en detalle, conectaron la adquisición de conocimiento con una mayor capacidad para el discipulado y el ministerio:

Enseñad diligentemente y mi gracia os atenderá, para que se os instruya más perfectamente en teoría, en principio, en doctrina, en la ley del evangelio, en todas las cosas que pertenecen al reino de Dios, que son convenientes para que entender; de las cosas tanto en el cielo como en la tierra y debajo de la tierra; cosas que han sido, cosas que son, cosas que deben suceder pronto; las cosas que están en casa, las cosas que están fuera; las guerras y las perplejidades de las naciones, y los juicios que están sobre la tierra; y también un conocimiento de países y reinos: para que estén preparados en todas las cosas cuando les envíe otra vez para magnificar el llamamiento al que los he llamado, y la misión con la que les he encargado (D. y C. 88: 78–80 ).
Los primeros santos aprendieron que para cumplir la misión que Dios les había encomendado, tendrían que estudiar no solo las doctrinas del evangelio, sino también temas como la astronomía, la geología, la historia, las ciencias políticas, las políticas públicas y la resolución de conflictos. , ley y geografía, en otras palabras, todo el espectro glorioso del conocimiento humano.
En la Iglesia a menudo hablamos sobre la importancia de buscar aprender "por estudio y también por fe". El versículo completo es aún más instructivo: "Y como todos no tienen fe, buscad diligentemente y enseñémonos unos a otros con sabiduría; sí, buscad en los mejores libros palabras de sabiduría; buscar el aprendizaje, incluso por el estudio y también por la fe (D. y C. 88: 118). El propósito del aprendizaje no es presumir o incluso capitalizar nuestro conocimiento en un buen salario y seguridad financiera. Más bien, el mandamiento del Señor de buscar aprendizaje se ofrece como una respuesta a nuestra situación moderna de duda. La propia voz de Dios reconoce que la iglesia moderna incluye a algunos, quizás muchos, que "no tienen fe". Si queremos respuestas a nuestras preguntas, tenemos que dedicar tiempo. La investigación es un trabajo duro.


Si cree que podría tener cáncer, no inicie y finalice su búsqueda de respuestas consultando a WebMD. Probablemente ni siquiera parará después de ver a un solo médico. Si su vida está en juego y se están sugiriendo tratamientos serios, es probable que desee recibir múltiples opiniones de expertos.

Para las personas que han dedicado sus vidas a su alrededor, descubrir algo incongruente en la historia de la Iglesia puede ser tan desestabilizador como recibir un diagnóstico médico problemático. Pero no todas las condiciones son terminales. Ciertamente, no desperdicias tu salud, tus relaciones y las cosas que amas simplemente porque recibes malas noticias del médico. La lección es que cuando su vida está en la línea, ya sea física, espiritual, emocional o relacional, dedica el tiempo, el esfuerzo y la diligencia necesarios para salvarla. Consultar expertos. Ve al fondo. Piensa por ti mismo. No hagas lo primero que leas lo último. Dale al tema la atención y el cuidado que merece.

3. Aprender las lecciones de la historia.

Ciertos hábitos mentales y perspectivas a menudo se cultivan a través de la investigación histórica. A lo largo de los años, he visto a muchos amigos y colegas navegar con éxito preguntas complicadas de la historia y la fe. Aunque cada persona es diferente, he visto que aquellos que hacen las paces con los elementos difíciles de nuestro pasado generalmente comparten algunos puntos en común, que pueden servir como un patrón para otros.

Primero, nos sentimos cómodos con la complejidad y los matices. Sabemos que en nuestras vidas actuales las cosas rara vez son en blanco y negro, por lo que esperamos lo mismo del pasado. Las situaciones son casi siempre más complejas de lo que parecen. Puede que no seamos capaces de resolver todos los problemas a nuestra entera satisfacción, pero aprendemos que los problemas a menudo pierden importancia con el tiempo y la perspectiva.
Segundo, también nos sentimos cómodos con el lado humano de la experiencia de la iglesia. Llegamos a ver que los miembros y líderes de la iglesia, pasados ​​y presentes, menos como recortes de superhéroes de cartón, más grandes que la vida pero bidimensionales, y más como personas reales. La gente no es del todo buena o mala. Básicamente, las personas decentes toman malas decisiones con consecuencias trágicas, y los canallas a veces ayudan a las ancianas a cruzar la calle sin robar su bolso.

Tercero, llegamos a pensar de manera diferente acerca de la historia misma. Nos acostumbramos a la idea de cambio a lo largo del tiempo; de hecho, lo esperamos. Llegamos a ver que el contexto cultural, político y social es muy importante, a menudo más de lo que pensamos. Nos damos cuenta de que, dado que el pasado no está disponible para nosotros en muchos aspectos en el presente, el estudio de la historia es menos una ciencia exacta y más una cuestión de argumento e interpretación.

Quizás lo más importante es que muchos de nosotros que hemos hecho las paces con episodios preocupantes en la historia de los Santos de los Últimos Días hemos llegado a vernos como buscadores, no como el mismo José Smith, como sugirió el élder Dieter F. Uchtdorf:

Hermanos y hermanas, por muy buena que sea nuestra experiencia previa, si dejamos de hacer preguntas, dejamos de pensar, dejamos de reflexionar, podemos frustrar las revelaciones del Espíritu. Recuerda, fueron las preguntas que hizo el joven José las que abrieron la puerta para la restauración de todas las cosas. Podemos bloquear el crecimiento y el conocimiento que nuestro Padre Celestial pretende para nosotros. ¿Cuántas veces ha intentado el Espíritu Santo decirnos algo que necesitábamos saber pero no pudimos pasar la enorme puerta de hierro de lo que pensábamos que ya sabíamos?

Vemos la búsqueda como un esfuerzo de por vida. La certeza espiritual a menudo viene poco a poco y solo de manera incremental. Recopilamos pacientemente los hechos y estamos abiertos a ser sorprendidos por lo que encontramos. Debido a que la evidencia a menudo es incompleta o contradictoria, estamos dispuestos a poner las cosas en un estante por un tiempo.






A pesar de todos sus avances, nuestra era secular también ha debilitado los vínculos con las creencias religiosas y la afiliación, y los Santos de los Últimos Días no han sido inmunes. En los últimos años, muchos miembros fieles de la Iglesia han encontrado aspectos desafiantes de la historia, las creencias o las prácticas de la Iglesia. Sintiéndose aislado, alienado o engañado, algunos luchan por quedarse. Algunos simplemente se van. Muchos buscan un lugar confiable y fiel para trabajar a través de sus preguntas. La abundancia de información en línea puede dejarlos frustrados. Plantado ofrece a aquellos que luchan, y aquellos que los aman, formas prácticas de permanecer plantados en el evangelio de Jesucristo. Disponible en las tiendas Deseret Book y deseretbook.com .


Mormones y Críticos 2. ¿Somos tontos o qué?


Una de las criticas mas feroces que los  Santos de los últimos días soportan es que son unos ignorantes que han sido convencidos por unos cuentitos muy bonitos, pero que cuando comienzan a ver la verdadera historia de la iglesia, se marchan de ella desilusionados.

Cierto es que esto es posible en algunos casos, tal como lo explicó Jesucristo en la Parábola del Sembrador (Mateo 13), algunos reciben la palabra con mucha alegría, pero no tienen raíces y se alejan a la primera dificultad, pero ello no significa que todos sean así, en realidad, la mayoría obtiene su testimonio espiritual y decide unirse a la Iglesia.

Esto es importante, porque, tal como enseñan los misioneros de la Iglesia, el propósito de ellos cuando enseñan el Evangelio Restaurado de Jesucristo, no es convencer a nadie, sino enseñar los principios correctos e invitar a preguntar a Dios si estos principios son verdaderos o no.

Además de tener la Biblia, el Libro de Mormón, como Escritura Sagrada, da testimonio de Cristo y también se invita a leerlo, meditarlo y orar sobre el, para saber si es verdadero o no.

Todo ello hace que, una persona, obtenga respuestas de Dios, no de hombre ni de conocimiento humano y desee cambiar su vida y aceptar a Cristo como su Salvador personal y desee unirse a su Iglesia en la Tierra.

Visto lo anterior, veamos como sustentamos con la Biblia el testimonio del Espiritu Santo.

Pablo lo explicó perfectamente a los Corintios en su primera carta, explicandoles la diferencia entre el conocimiento racional y el conocimiento espiritual, que lo sobrepuja, sin negarlo, por supuesto.



1Co 2:1 Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría.
1Co 2:2 Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.
1Co 2:3 Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor;
1Co 2:4 y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder,
1Co 2:5 para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

El Espíritu y el poder de Dios es lo que manifiestan los misioneros y es lo que sienten y comprenden los que escuchan y reciben por si mismos de Dios, por eso, nuestro testimonio de la Iglesia y de Cristo están basados en el poder de Dios.


1Co 2:10 Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.
**//**
1Co 2:13 lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.
1Co 2:14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

Por lo que, aquellos que nunca han sentido esto, no pueden entenderlo, y lo que no se entiende, se critica, y eso es lo que suelen hacer respecto de nuestra fe.

Entendiendo esto, que nuestra fe no esta basada en conocimiento humano, sino en la sabiduría de Dios, en el Espíritu Santo y en la Revelación personal, cualquier otra cosa, es asunto menor, QUE NO NOS IMPORTA APENAS NADA, ¿entienden?, NO NOS IMPORTA NADA.

No obstante, somos seres racionales y como dije, la revelación personal y el conocimiento espiritual no contradice el conocimiento racional, por lo que brevemente voy a comentar algunos asuntos de los que 'presumen' los críticos, que cuando los averiguamos, podemos dejar de creer en la Iglesia.

La mayoría de temas tienen que ver primero  con la Historia de la Iglesia y los profetas modernos y el segundo sobre la veracidad del Libro de Mormón.

A lo largo de mis casi cuarenta años de miembro de la Iglesia, he oido muchas sandeces en contra de los miembros, que si el ayunar nos debilita el cuerpo y la mente y alucinamos el dia de testimonios, que deseamos creer en algo y nos sugestionamos y creemos recibir revelación, hasta que esa supuesta revelación viene de poderes demoníacos, etc.

Pero la mayoría de las críticas mas consistentes vienen de fuentes bien informadas y temas bien presentados, que pueden hacernos dudar de nuestra fe si no estamos preparados para enfrentarlos.

Hay tres cosas, aún cuatro, importantes a considerar.

Primero, se saca de contexto historias o citas, lo que hace que parece que digan lo que no es o que pasó lo que en realidad no pasó.

Segundo, se exagera la importancia de algunos sucesos, adornándolos con pompa y fanfarría cuando en realidad son detalles pequeños e insignificantes.

Tercero, la Iglesia tiene información terrorífica que esconde y no nos cuenta toda la verdad, porque entonces nadie se bautizaría en la Iglesia, falso totalmente.

Cuarto, algunos hechos o citas son reales, pero se olvidan de que nadie, excepto Cristo, ha sido perfecto y que reconocemos que todos cometemos errores, lo que no impide que hagamos la obra de Dios, a pesar de nuestra debilidad e imperfección.


RAZONEMOS

A la Iglesia nos unimos por revelación personal, es decir, porque sentimos el Espíritu Santo y sabemos por testimonio personal, que ésta es la Obra de Dios.

No necesitamos hacer una carrera canónica, ni estudiar un máster para graduarnos y prepararnos para el bautismo.

Tampoco necesitamos pruebas fisicas para ello.

En Hechos 2, tras recibir el Espíritu Santo, el Apóstol Pedro, predicó a la multitud que estaba reunida y tras hablarles, sintieron el Espíritu, desearon cambiar y aceptaron bautizarse.

37  Entonces oído esto, fueron compungidos de corazón, y dijeron á Pedro y á los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?
38  Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Aún en el versículo 32, Pedro les testifica de la Resurrección de Cristo y tres mil personas fueron bautizadas. Ninguno pidió ir al sepulcro a hacer pruebas de la Resurrección, ni pidieron una manifestación celestial, ni buscaron alguna otra prueba,  SINTIERON, COMPRENDIERON Y CREYERON.

Otro ejemplo es el de Felipe y el Eunuco, narrado en Hechos 8: 26-40, Felipe le enseña el Evangelio de Cristo y en poco tiempo, el eunuco siente, comprende y cree, y es bautizado por Felipe.

ESTE ES EL PROCESO, TODO LO DEMAS SON DEMAGOGIAS Y PARAFERNALIA.

No obstante, vuelvo a repetir, toda la historia tiene su explicación.

Lo primero es reconocer que los profetas son imperfectos y se equivocan, pero ello no les impide ser profetas de Dios.

Muchos profetas han sido reprendidos por Dios, pero no rechazados, es decir, Dios escoge hombres imperfectos, les da un Santo llamamiento, y les ayuda a que lo ejerzan.

Recordemos a JONAS, Dios lo llamó a predicar a Nínive y se marchó a Tarsis, al otro extremo del mundo conocido, volvió en el vientre de un gran pez y cumplió su misión y convirtió a los habitantes de Ninive de su maldad.

Recordemos a PEDRO, el Apóstol, negó a Cristo tres veces, sacó su espada para defenderlo, fue reprendido por Pablo por su hipocresía, pero fue un gran hombre y un gran profeta.

Así podríamos hacer una lista enorme de hombres imperfectos, cumpliendo una misión perfecta, pero si solo sacamos un hecho de su vida del contexto general, podemos crear un cuadro grotesco.



Lo mismo ocurre con José Smith y otros profetas modernos. No fueron perfectos, pero hicieron la obra de Dios lo mejor que pudieron y fueron grandes hombres y grandes profetas.

Y aquí tenemos ejemplos concretos, de revelaciones modernas, en que Dios reprendió y amonestó a estos profetas para que se arrepintieran y mejoraran su vida, pongamos unos ejemplos

Doctrina y Convenios 5

21 Y ahora, mi siervo José, te mando que te arrepientas y camines más rectamente ante mí, y no cedas más a las persuasiones de los hombres;

Doctrina y Convenios 93

47 y ahora, de cierto le digo a mi siervo José Smith, hijo: No has guardado los mandamientos, y debes ser reprendido ante el Señor;

50 Mi siervo Newel K. Whitney, obispo de mi iglesia, también tiene necesidad de ser reprendido, y de poner en orden a su familia


Está claro que su imperfección no les impidió cumplir su misión celestial.

Sin embargo los críticos aprovecharan cualquier debilidad humana para desacreditar su llamamiento como profetas de Dios, pero bueno, si no entienden esto.... ¿que le vamos a hacer?

A Jesucristo, nuestro Salvador, también le pasó lo mismo, cuando echaba fuera demonios, decían que lo hacía por el poder de Beelzebú, y cuando lo comparaban con Juan, decían que era un comilón y un glotón.......  LOS CRITICOS TIENEN MUY POCA MISERICORDIA HACIA LOS DEMAS....

Lucas 6

36 Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.

Pero repito, no nos importa, reitero, NO NOS IMPORTA NADA EN ABSOLUTO.  No nos importa si José andaba en caballo o en mula, si un día fue áspero con alguien, si un dia pisó una hormiga.

No nos importa si Brigham Young usaba un baston de roble o de pino, o si era simpático o antipático, NO NOS IMPORTA.

NO NOS IMPORTA porque nadie ha sido perfecto y porque nuestra fe no está basada en hombres, sino en el PODER DE DIOS, es decir, en NUESTRO TESTIMONIO PERSONAL ESPIRITUAL.

De hecho, si tuvieramos que estudiar toda la Historia de la Iglesia para bautizarnos, resultaría un esfuerzo extenuante y baldío, porque  solo la primera historia de la iglesia desde 1820 hasta 1848, esta compuesta de 7 tomos de unas 500 o 600 páginas cada uno, lo que nos da unas 4.000 páginas.....¿para qué?

Aqui les dejo el primer tomo, por si quieren repasarlo.

https://archive.org/details/historyofchurcho01robe

Por cierto, que los críticos alegan que la Iglesia esconde información, pues aquí la tienen, siempre ha estado disponible, lo que pasa es que ni nos importan demasiado los detalles, ni lo necesitamos para nuestra fe, bastan los libros resumidos de ella y los manuales que exponen lo más significativo de la misma. Nunca se hizo el enorme gasto y trabajo de publicarlo extensamente, ni traducirlo a cientos de idiomas, como alegan los críticos, para ocultar información, para conocer a Cristo y la Verdad de su vida.

Curiosamente, tanto que los críticos alegan que se oculta información, con respecto a la poligamia y las esposas que tuvo José Smtih, que andan circulando por ahí con pelos y señales... ¿saben de donde obtuvieron los datos?.... de FAMILY SEARCH, los registros genealógicos de la Iglesia que son públicos para todos, de ahí obtuvieron los datos.... curiosa forma de esconder información.

Para terminar, debería hablar del Libro de Mormón, pero no tengo tiempo, solo comentar que año por año, se han ido comprobando los datos históricos y arqueológicos con sus relatos y se ha probado, como he publicado en muchos de mis artículos, que es un registro histórico antiguo y que las mismas faltas y carencias historicas, DE MOMENTO, las tiene la Biblia, algún día llegaremos a tener todas las pruebas fisicas de ambos libros en su plenitud.

Solo añadir, que se disfruta mucho con los chismes y que es facil acusar a personas que no pueden defenderse de lo que ocurrió, porque no conocemos todo lo que pasó y el porqué, ademas de juzgar hechos del siglo XIX con la mentalidad del siglo XXI, el gran error de los críticos.

Además, solemos dar mas valor a los relatos ajenos que a los propios, ¿por qué tengo que creer la versión chismosa de críticos, competidores o incluso enemigos por encima de la versión de mi estimada Iglesia? Pues con los errores e imperfecciones, me quedo con la mas confiable versión de mi Iglesia, que me merece mas respeto que la de algunos charlatanes malinteresados, aunque respeto las opiniones sinceras e imparciales de cualquier persona honesta, aunque por desgracia, son las menos.

RESUMIENDO, la historia, los sucesos, las fábulas, las conspiraciones, los 'tremendos secretos', NO NOS INTERESAN..... repito, lo puedo decir mas alto, pero no mas claro.... NO NOS INTERESAN UN PIMIENTO.

Mi testimonio personal viene directamente de Dios, por revelación personal, sé que Dios vive, que es mi Padre y me ama, que Jesucristo es mi Salvador, que dió su vida por mi, y que llamó a profetas modernos para restaurar hoy día su Iglesia y que tenemos un profeta en la actualidad.

Y un mensaje final para los chismosos........, que no somos tontos, ni deficientes mentales ni bobos...

LO SÉ, LO SÉ, LO ENTIENDO SEÑOR CRITICO, LO QUE PARA USTED ES LOCURA, PARA NOSOTROS ES EL PODER DE DIOS.... UN ABRAZO.