Mormones. Doctrinas y Respuestas.



En la actualidad, estamos rodeados de información por todos lados, a tan solo un click tenemos todo el conocimiento disponible de la humanidad, esto es maravilloso, pero como todo en la vida, también puede ser peligroso.

Con respecto a la información espiritual, el Señor nos ha mandado ser autosuficientes espiritualmente, es decir, que debemos conocer por nosotros mismos aquello en lo que creemos, a fin de que nuestra fe y testimonio estén lo suficientemente fuertes y seguros, para vencer todo el engaño y error en el que se mezcla el conocimiento disponible.

Así podemos leer el consejo del Señor de enseñarnos unos a otros y buscar sabiduría por todo medio, específicamente, por el estudio y por la fe, es decir, por el conocimiento doctrinal y por las experiencias espirituales.

Doctrina y Convenios 88

118 Y por cuanto no todos tienen fe, buscad diligentemente y enseñaos el uno al otro palabras de sabiduría; sí, buscad palabras de sabiduría de los mejores libros; buscad conocimiento, tanto por el estudio como por la fe.

También nos amonesta a que seamos autosuficientes, y no esperemos recibir todas las cosas de Dios sin hacer nuestro propio esfuerzo, sino que tenemos que luchar por conseguir nuestro propio conocimiento y buenas obras, porque el hacer las cosas de buena voluntad y sin esperar órdenes, es la clave del crecimiento y la autosuficiencia, y porque además, la vida es una escuela y tenemos el poder, dado por Dios, para aprender y servir, y como recordamos, todo talento recibido, debe ser puesto en marcha para aumentarlo y compartirlo.


Doctrina y Convenios 58

 26 Porque he aquí, no conviene que yo mande en todas las cosas; porque el que es compelido en todo es un siervo perezoso y no sabio; por tanto, no recibe galardón alguno.
 27 De cierto digo que los hombres deben estar anhelosamente consagrados a una causa buena, y hacer muchas cosas de su propia voluntad y efectuar mucha justicia;
 28 porque el poder está en ellos, y en esto vienen a ser sus propios agentes. Y en tanto que los hombres hagan lo bueno, de ninguna manera perderán su recompensa.


Otro motivo por el cual debemos aprender y crecer en conocimiento y fe, es la profecía sobre los últimos días que el Señor les relató a sus discípulos y que claramente nos advierte de la confusión y engaños doctrinales en nuestros tiempos.



Mateo 24

Y respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe,
 porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y a muchos engañarán.
11 Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos.

Además de lo dicho, el Libro de Mormón nos enseña un principio muy importante sobre la autosuficiencia espiritual, y es que el testimonio del Espíritu, el conocimiento de Dios, viene por revelación y por experiencia, y éstas solo se consiguen cuidando y nutriendo nuestra fe, tal como el profeta Alma lo comparó a una planta.

Es importante resaltar que, igual que podemos obtener un testimonio, podemos perderlo si no lo nutrimos y cuidamos, o podemos dudar de él por los engaños de los últimos días, por lo que es fundamental estar siempre del Señor.

Alma 32

28 Compararemos, pues, la palabra a una semilla. Ahora bien, si dais lugar para que sea sembrada una semilla en vuestro corazón, he aquí, si es una semilla verdadera, o semilla buena, y no la echáis fuera por vuestra incredulidad, resistiendo al Espíritu del Señor, he aquí, empezará a hincharse en vuestro pecho; y al sentir esta sensación de crecimiento, empezaréis a decir dentro de vosotros: Debe ser que esta es una semilla buena, o que la palabra es buena, porque empieza a ensanchar mi alma; sí, empieza a iluminar mi entendimiento; sí, empieza a ser deliciosa para mí.
..//..
38 Mas si desatendéis el árbol, y sois negligentes en nutrirlo, he aquí, no echará raíz; y cuando el calor del sol llegue y lo abrase, se secará porque no tiene raíz, y lo arrancaréis y lo echaréis fuera.


Por todo ello, muchas veces sentimos que hay cosas que no comprendemos, o vemos o leemos cosas que parecen contradecir nuestra fe, pero si aplicamos las Escrituras anteriores y fortalecemos nuestro testimonio, podemos vencer todas las cosas y permanecer al lado del Señor.

Con todas estas dudas y dificultades, hubo un Apóstol, famoso por su conocimiento teológico, que recibía en la década de 1970-80. muchas cartas con preguntas y ante la imposibilidad de responderlas todas, hizo una carta abierta con unos maravillosos consejos sobre como resolver todas las dudas y aclarar todas las aparentes dificultades doctrinales.

Esta carta abierta, es la que quiero compartir con todos ustedes.


Respuesta a preguntas de la doctrina del Evangelio

ÉLDER BRUCE R. MCCONKIE DEL QUÓRUM DE LOS DOCE APÓSTOLES

Carta abierta, alrededor de 1980, Archivos del Departamento Histórico, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días para investigadores que buscan la verdad con sinceridad

Estimados hermanos y hermanas: Recibo un diluvio de cartas en las que se hacen preguntas sobre las doctrinas, prácticas e historia de la Iglesia. Varias miles de preguntas me son presentadas cada año. Recientemente recibí una sola carta que incluía 210 preguntas principales, más muchas menores. Contestar las preguntas de esta sola carta hubiera tomado varios cientos de páginas. Con frecuencia tengo una pila de cartas sin contestar con una altura de 15 a 20 centímetros. Hay ocasiones en que pasan semanas sin que tenga la oportunidad de leer las cartas, y ciertamente sin poder tener ocasión de contestarlas. Las personas sensatas se pueden percatar de que si dedicara todas las horas que paso despierto a la investigación y trabajo que tomaría contestar las preguntas que me llegan, aun así no podría contestarlas todas. Pero, y esto es mucho más importante, aunque me fuera posible efectuar este servicio, no estaría haciendo lo correcto, ni tampoco sería bueno para las personas que me presentan sus problemas.




En vez de eso permítanme hacer las siguientes sugerencias generales a aquellas personas que buscan respuestas a preguntas sobre el Evangelio:

1. BUSQUEN LUZ Y VERDAD.

Todos los hombres en todas partes, dentro y fuera de la Iglesia, sin referencia a una secta, partido o denominación, están obligados a buscar luz y verdad. La luz de Cristo viene como un regalo gratuito a todos los hombres; ilumina a todo hombre que viene al mundo; y los que siguen sus sugerencias buscan la verdad, logran conocimiento y entendimiento, y son guiados al Evangelio y sus verdades de salvación. Los miembros de la Iglesia tienen una obligación adicional de entender tanto las leyes de la naturaleza como las doctrinas de salvación. Tienen el don del Espíritu Santo que es el derecho a la constante compañía de este miembro de la Trinidad, basado en la fidelidad. El Espíritu Santo es un revelador. “Y por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas” (Moroni 10:5). En el sentido completo y final, la única forma perfecta y absoluta de adquirir un conocimiento seguro en cualquier campo es recibir revelación personal del Santo Espíritu de Dios. Esta bendición enviada del cielo está reservada para aquellos que guardan los mandamientos y obtienen la compañía del Espíritu Santo, recordando que el Espíritu no morará en un tabernáculo impuro.

2. ESCUDRIÑEN LAS ESCRITURAS.

Las respuestas a casi todas las preguntas doctrinales importantes se encuentran en los Libros Canónicos o en los sermones y escritos del profeta José Smith. Si no se encuentran en esas fuentes, probablemente no son esenciales para la salvación y puede ser que estén más allá de nuestra actual capacidad espiritual para comprenderlas. Se nos darán nuevas revelaciones cuando entendamos y vivamos en armonía con esas verdades que ya hemos recibido. La forma de lograr un alto estado en los estudios del Evangelio es primero estudiar, reflexionar y orar sobre el Libro de Mormón, y luego seguir el mismo curso con relación a las otras Escrituras. El Libro de Mormón contiene esa parte de la palabra del Señor que ha dado al mundo para preparar el camino para una comprensión de la Biblia y las otras revelaciones que ahora tenemos entre nosotros. Se nos ha mandado escudriñar las Escrituras, todas ellas; atesorar la palabra del Señor, para que no seamos engañados, beber profundamente de la fuente de las Escrituras para que nuestra sed de conocimiento sea saciada. Pablo dice que las Escrituras nos pueden hacer “sabios para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:15). Éstas nos guían a la Iglesia verdadera y los administradores legales que Dios ha asignado para administrar Su obra en la tierra. Es mucho mejor para nosotros obtener respuestas por medio de las Escrituras que por algo que alguien más dice acerca de ellas. Es verdad que muchas veces necesitamos un intérprete inspirado para ayudarnos a comprender lo que los apóstoles y profetas han escrito para nosotros en los Libros Canónicos, pero también es verdad que muchas explicaciones dadas por mucha gente concerniente al significado de los pasajes de las Escrituras son un tanto menos que la verdad y menos edificantes. Nos encontramos en una situación mucho mejor si podemos beber directamente de la fuente de las Escrituras sin que las aguas sean enlodadas por otra gente cuya comprensión no es tan grande como la de los escritores proféticos que escribieron primero los pasajes que se hallan en los Libros Canónicos y que se han aceptado como tales. No estoy rechazando los comentarios analíticos apropiados sobre las Escrituras; conozco y aprecio su valor y he escrito volúmenes de ellos yo mismo; simplemente estoy diciendo que las personas que tienen la facultad para hacerlo estarán mucho mejor si crean sus propios comentarios analíticos. Existe algo sagrado, solemne y salvador en el hecho de estudiar las Escrituras de manera individual. Debemos capacitarnos en esa dirección.



3. LAS VERDADERAS DOCTRINAS ESTÁN EN ARMONÍA CON LOS LIBROS CANÓNICOS.

Los Libros Canónicos son Escritura. Nos sirven de guía. Son la voluntad, la intención y la voz del Señor. Él nunca ha revelado, revela o revelará algo que sea contrario al contenido de ellos. Ninguna persona que hable con el espíritu de inspiración enseñará jamás una doctrina que no esté en armonía con las verdades que Dios ya ha revelado. Estas palabras del presidente Joseph Fielding Smith deben guiarnos a todos nosotros en nuestro estudio del Evangelio: “No importa qué esté escrito o lo que cualquiera haya dicho; si aquello que se ha dicho no concuerda con lo que el Señor ha revelado, podemos hacerlo a un lado. Mis palabras, y las enseñanzas de cualquier otro miembro de la Iglesia, ya sea en un cargo mayor o menor, si no concuerdan con las revelaciones, no estamos obligados a aceptarlas. Expongamos claramente este asunto. Hemos aceptado los cuatro Libros Canónicos como las medidas o balanzas de acuerdo con las cuales medimos la doctrina de todo hombre. “No podéis aceptar los libros escritos por las autoridades de la Iglesia como normas en cuanto a doctrina, sino hasta el punto en que concuerden con las palabras reveladas en los Libros Canónicos. “Todo hombre que escribe es responsable, no la Iglesia, por lo que él escriba. Si Joseph Fielding Smith escribe algo que no va de acuerdo con las revelaciones, todo miembro de la Iglesia está obligado a rechazarlo. Si escribe aquello que concuerde perfectamente con la palabra revelada del Señor, entonces se debe aceptar” (Doctrines of Salvation, Bruce R. McConkie, tomo 3, págs. 203–204).

4. PROCUREN BUSCAR ARMONÍA ENTRE LAS EXPRESIONES PROFÉTICAS Y LAS ESCRITURAS.

Cada verdad, en cada estudio, en toda la tierra, y en toda la eternidad, está en total armonía con toda otra verdad. La verdad siempre se encuentra en armonía consigo misma. La palabra del Señor es verdad, y ninguna Escritura jamás contradice a otra; ninguna aseveración inspirada de cualquier persona se encuentra fuera de armonía con la aseveración inspirada de otra. Pablo y Santiago no tenían puntos de vista diferentes sobre la fe y las obras; y todo lo que dijo Alma sobre la resurrección está de acuerdo con la sección 76 de Doctrina y Convenios. Cuando encontramos algo que parece ser un conflicto, esto quiere decir que todavía no hemos captado la visión total de los puntos tratados. El Señor requiere que busquemos armonía y acuerdo en las Escrituras y entre las Autoridades Generales en lugar de buscar divergencias aparentes de opiniones. Las personas que tienen fe y comprensión siempre buscan armonía completa entre todas las declaraciones de las Escrituras y todas las afirmaciones de las Autoridades Generales. La tendencia desafortunada que tiene alguna gente de señalar cualquier trozo de información y llegar a la conclusión de que existe una diferencia con lo que alguien más ha dicho, no viene de Dios. A través de los años he recibido miles de cartas que dicen: “Fulanito dijo una cosa pero Menganito dijo lo opuesto, ¿quién tiene la razón? Mi experiencia es que la mayoría de las veces, no, todas las veces, las aparentes diferencias se pueden armonizar, y cuando no se puede es algo sin importancia de todas maneras. El Espíritu del Señor nos guía a la armonía, a la unidad, al acuerdo y a la homogeneidad. El espíritu del diablo apoya la división, el debate, la contención y la desunión.

5. ¿SON VERDADERAS TODAS LAS DECLARACIONES PROFÉTICAS?

¡Por supuesto que lo son! De eso se trata el sistema de enseñanza del Señor. Todo lo que Sus siervos dicen cuando son inspirados por el Espíritu Santo es Escritura, y su mandamiento a sus ministros es: “Y se os dará el Espíritu por la oración de fe; y si no recibís el Espíritu, no enseñaréis”                   (D. y C. 42:14). Pero no todas las palabras que un profeta habla son declaraciones proféticas. José Smith enseñó que un profeta era profeta solamente cuando obraba como tal. Los hombres que llevan el manto profético siguen siendo hombres; tienen sus propias opiniones; y su comprensión de las verdades del Evangelio depende de su propio estudio e inspiración. Algunos profetas (lo digo con respeto) saben más y reciben más inspiración que otros. Por lo tanto, si Brigham Young, quien fue uno de los grandes profetas, hubiera dicho algo acerca de Adán que estuviera fuera de armonía con la Sección 78, la Escritura es la que tiene precedencia. Ésta es una de las razones por la que llamamos a las Escrituras los Libros Canónicos. Son la norma de juicio y la vara de medir con las que se miden todas las doctrinas y opiniones, sin importar de quién sean las opiniones. Las Escrituras tienen precedencia.

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6. DEJEN EN PAZ LOS MISTERIOS Y EVITEN TENER TEMAS FAVORITOS DEL EVANGELIO.

Nosotros no podemos comprender todas las cosas en nuestro estado presente de progreso espiritual. No tenemos la porción sellada del Libro de Mormón porque no estamos preparados para comprender y seguir las verdades que ahí se encuentran. Algunas cosas en las Escrituras están ocultas en parábolas, similitudes y metáforas. Estamos obligados a comprender la doctrina básica que nos guía a la vida eterna; fuera de eso, nuestra comprensión de los misterios depende del grado de nuestro progreso espiritual. Sería imprudente estar con el agua al cuello. Me he dado cuenta de que las personas que se enredan en contenciones infructuosas acerca del significado de pasajes de las Escrituras profundos y desconocidos, por lo regular son las personas que no tienen un conocimiento básico y lógico de las verdades de salvación simples y básicas. También he aprendido algo de las personas a quienes les gusta discutir temas favoritos del Evangelio, que presumen estar capacitadas y son expertos en algún campo especializado, que tratan de que el plan de salvación gire alrededor de un campo que es de interés para ellos; he aprendido que tales personas son por lo regular espiritualmente inmaduras e inestables. Entre estas personas se encuentran aquellas que se dedican —como si hubieran sido divinamente llamadas— a resaltar las señales de los tiempos; o hablar sobre la Segunda Venida; o una interpretación exagerada de la Palabra de Sabiduría; o una versión distorsionada con énfasis en el trabajo del templo o cualquier otra práctica de la doctrina. Los judíos durante el tiempo de Jesús se volvieron exagerados y extremistas en el campo de la observancia del día de reposo, y eso afectó y distorsionó su forma completa de veneración. Sería bueno que tuviéramos un enfoque balanceado, sensato y equilibrado del Evangelio completo y de todas sus doctrinas.

7. NO SE PREOCUPEN TANTO SOBRE LAS COSAS QUE NO TIENEN IMPORTANCIA.

Hay tanto que aprender acerca de las verdades eternas que forman nuestro destino, que es una pena prestar nuestra atención constantemente a cosas pequeñas y sin importancia. Muy seguido se formulan preguntas como: “Yo sé que no es esencial para mi salvación, pero me gustaría saber cuántos ángeles pueden bailar sobre la cabeza de un alfiler y si es importante que el alfiler sea hecho de latón o de bronce”. Es posible estar tan preocupados por los detalles insignificantes de la gran pintura que representa el plan de salvación que perdemos la visión de lo que es la vida, la luz y la gloria de recompensa eterna. Hay tal cosa como conocimiento inútil, y adquirirlo no va a causar ninguna diferencia al destino del reino o la salvación de sus seguidores.

8. RETENGAN JUICIO, SI ES NECESARIO, CON RESPECTO A LAS PREGUNTAS DIFÍCILES.

No hay preguntas difíciles para las personas que tienen una comprensión y entendimiento completo del Evangelio. Un misterio deja de ser misterio cuando se resuelve. Pero existen algunas preguntas que parecen invitar a que se haga una inquisición intelectual de áreas desconocidas, o que parecen envolver, en contención interminable, a aquellos que son espiritualmente analfabetos. Si no pueden creer todas las doctrinas del Evangelio, retengan juicio en las áreas en cuestión. No se pongan en una posición que es contraria a la adoptada por los profetas y apóstoles que presiden el reino. Estudien, oren, trabajen en la Iglesia, y esperen más luz y conocimiento. Si están preocupados por la así llamada evolución, y no han aprendido que Adán fue el primer hombre y la primera persona mortal de carne y hueso, y que no existía la muerte de ninguna forma viviente hasta después de la Caída, retengan juicio y no se pongan en contra de las Escrituras. Si ustedes suponen que Dios está progresando y adquiriendo más conocimiento y verdad, y que Él no es en realidad omnipotente, omnisciente y omnipresente como José Smith enseñó, retengan juicio, permanezcan en silencio y no se encierren en una posición en contra de la palabra revelada. Si ustedes piensan que va a haber progresión de un reino de gloria a otro después de la resurrección, o que las personas que rechazan el Evangelio en esta vida tendrán otra oportunidad de obtener su salvación en el siguiente mundo, o que las parejas que están selladas en el templo pueden cometer toda clase de iniquidades y aún recibir su salvación, o cualquiera de las muchas falsas doctrinas que son comunes, retengan su juicio. No se comprometan a defender una causa falsa. Estudien algo más y esperen el día en que estarán preparados para recibir más luz en cuanto a lo que les molesta.

9. IGNOREN, SI PUEDEN, EL DESPLIEGUE INFINITO DE LITERATURA CONTRA LA IGLESIA Y EVITEN LAS SECTAS COMO A UNA PLAGA.

La conversión no nace por medio de la contención. El que tiene el espíritu de contención no es de Dios. Nuestra comisión divina es declarar buenas nuevas al mundo, no pelear con los demás acerca de la explicación de los textos. Hay, por supuesto, respuestas para todas las acusaciones falsas de todos los que se oponen a nosotros (no creo que el diablo haya tenido una idea nueva en cien años) pero la conversión no se encuentra en los debates. En vez de eso, viene en la forma que Moroni aconsejó a los que leen el Libro de Mormón. Los miembros de la Iglesia estarán en una mejor situación si simplemente ignoran las afirmaciones que no son genuinas de los antimormones profesionales. Si las acusaciones falsas acerca de salvarse simplemente por medio de la gracia, o cualquier otra cosa que la literatura antimormona esté proclamando, si estas cosas les molestan, busquen las respuestas. Se encuentran en las Escrituras. Cualquier persona que no pueda aprender a través de la Biblia que la salvación no se obtiene simplemente con confesar al Señor solamente con los labios, sin hacer referencia a todos los otros términos y condiciones del plan de salvación verdadero, no merece la salvación. Y acerca de las sectas, son la entrada al infierno. Los miembros de la Iglesia que siguen la práctica del matrimonio plural, por ejemplo, son adúlteros, y los adúlteros son condenados. La práctica común de los que hacen propaganda a esta práctica pone las enseñanzas de los profetas que han muerto en contra de las enseñanzas de los profetas vivientes. Cualquier persona que sigue a un profeta muerto más que a un profeta viviente lo seguirá hacia la muerte en lugar de a la vida. Repito, hay respuestas para las afirmaciones que no son genuinas, y los que se han manchado con estas falacias miserables y falsas será mejor que encuentren la verdad o, de lo contrario, se arriesgan a perder su salvación. El camino a la salvación y la sabiduría es que desde un principio uno nunca debe mezclarse con estas cuestiones.

10. NO EXISTEN LAS DOCTRINAS PRIVADAS.

Todas las doctrinas y prácticas de la Iglesia se enseñan en público. No existen las doctrinas o prácticas privadas, ni los cursos de conducta aprobados para sólo unos cuantos. Las bendiciones del Evangelio son las mismas para todos los hombres. No se dejen engañar al creer que las Autoridades Generales creen en doctrinas secretas o viven su vida de alguna manera confidencial. Todo lo que se enseña y practica en la Iglesia está abierto a la inspección pública, o por lo menos, cuando se trata de las ordenanzas del templo, para la inspección de todos los que se facultan a sí mismos por medio de su rectitud personal a entrar en la Casa del Señor.

11. MANTENGAN UNA ACTITUD ABIERTA.

Las doctrinas son del Señor. Él las ha establecido; Él las revela; Él espera que las aceptemos. A menudo las personas que tienen preguntas están más interesadas en mantener su posición previamente escogida que en aprender cuáles son los hechos. Nuestro interés debe consistir en encontrar y aferrarnos a la verdad. No debe tener importancia cuál es la doctrina, sólo que lleguemos a conocerla. Nuestra adopción y defensa de una doctrina falsa no la va a convertir en verdad. Nuestro interés es llegar a conocer la verdad, no probar un punto de doctrina al que nos hemos aferrado imprudentemente.

12. LA RESPONSABILIDAD DE ESTUDIAR ES PERSONAL.

Debemos llegar a la conclusión de todo este asunto, una conclusión que tendrá un efecto sobre nuestra salvación eternal, y es que cada persona debe aprender por sí misma la doctrina del Evangelio. Nadie más puede hacerlo por ella. Cada persona es individualmente responsable en lo que a su conocimiento del Evangelio concierne; cada uno tiene acceso a las mismas Escrituras y tiene derecho a ser guiado por el mismo Santo Espíritu; cada uno debe pagar el precio fijado por la Divina Providencia si es que habrá de obtener la perla de gran precio. El mismo principio rige tanto el aprendizaje de la verdad como el vivir de conformidad con las normas de la verdad. Nadie puede arrepentirse por otra persona o a favor de ella; nadie puede cumplir los mandamientos en el lugar de otra persona; nadie puede salvarse en nombre de alguien más. Y nadie puede obtener un testimonio o avanzar en luz y verdad hacia la gloria eterna sino para sí mismo. Tanto el conocimiento de la verdad como las bendiciones prometidas a quienes se ajusten a los principios verdaderos son cuestiones personales. Y así como un Dios justo ofrece la misma salvación a cada alma que vive en armonía con las mismas leyes, también ofrece el mismo entendimiento de Sus verdades eternas a todos los que estén dispuestos a pagar el precio de quien busca la verdad. El procedimiento de la Iglesia para lograr un conocimiento del Evangelio es el siguiente: a. La responsabilidad de obtener un conocimiento de la verdad recae sobre cada persona basada en sus propios esfuerzos. b. Las familias deben enseñar a los miembros de sus propias familias. A los padres se les manda criar a sus hijos en la luz y la verdad. El hogar debe ser el centro de enseñanza principal en la vida de cada Santo de los Últimos Días. c. Para ayudar a las familias y a cada persona, la Iglesia, como institución de servicio, ofrece muchas oportunidades para enseñar y aprender. Se nos ha mandado ‘[enseñarnos] el uno al otro la doctrina del reino’ (D. y C. 88:77). Esto se hace en reuniones sacramentales, en conferencias y en otras reuniones, mediante los maestros orientadores, en las clases del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares, por medio de los programas de seminarios e institutos y a través del sistema educativo de la Iglesia. Las oportunidades de aprender no tienen límite. Preguntas apropiadas se pueden discutir en cualquiera de las clases y escuelas que han sido proveídas para tales propósitos. Sería apropiada una última palabra. Hay muy pocos gozos en la vida que se comparen con el gozo de llegar al conocimiento de la verdad. ¡Cómo se alegran las personas en sus testimonios! ¡Y qué gran espíritu de gozo y paz le llega al corazón de un estudiante del Evangelio cada vez que se le manifiesta una verdad! ¡Cada vez que su conocimiento aumenta para comprender completamente algún pasaje profético! ¡Cada vez que su alma aprende y siente la importancia de lo que dicen las Escrituras sobre algún gran principio! Las previas expresiones se han dado con la esperanza de poder ayudar, de fomentar el estudio del Evangelio, y de guiar a los que buscan la verdad en un curso correcto y sabio. Es mi oración que todos nosotros aprendamos y vivamos el Evangelio y finalmente ganemos una herencia en el reino eterno de Él, cuyos siervos somos. Con todo buen deseo, y una oración para que el Señor los bendiga siempre, Sinceramente su hermano, Bruce R. McConkie Traducción oficial. Articulo tomado de la La Enseñanza en Seminarios-Lecturas de preparación para maestros (Publicación oficial del Sistema Educativo de la Iglesia). en 16:40 



Mormones y la Santa Cena


Para un Santo de los Últimos Días la reunión dominical más importante es la Reunión Sacramental, y como su nombre indica, es aquella en que todos nos reunimos para participar del Sacramento de la Santa Cena en recuerdo de la Expiación de nuestro Señor Jesucristo.

Todo lo demás, siendo importante, gira en torno a esta sagrada ordenanza, que es la más importante que realizamos cada día de reposo en los Centros de Reuniones de la Iglesia.

Y ello es porque lo más importante para nosotros es Jesucristo y sobre todo, recordar su Expiación redentora, que realizó al entregar su vida por toda la humanidad.

Por ello y desde la antigüedad, la Santa Cena es una ordenanza sagrada a la que debemos especial atención, pues es básica para la fe y fortaleza espiritual del cristiano.

Veamos pues, sus orígenes.


Lucas 22

19 Entonces tomó el pan, y habiendo dado gracias, lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí.
 20 Asimismo, tomó también la copa, después que hubo cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo convenio en mi sangre, que por vosotros se derrama.
Cómo vemos, Cristo nos dio el ejemplo y mandamiento de tomar los emblemas o símbolos de su cuerpo y sangre para que los recordásemos siempre y llevásemos a nuestro Salvador en el corazón cada día de nuestra vida.

Posteriormente, los Apóstoles siguieron con la práctica de dicha ordenanza, realizándola cada domingo, día de reposo, para recordarlos y reunidos en aprender de la Palabra de Dios.

Hechos 20
Y el primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de partir al día siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche.
Más aún, Pablo lo recuerda en muchas de sus cartas a las congregaciones cristianas por todo el mundo.
1 Corintios 11
26 Porque todas las veces que comáis este pan, y bebáis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.
 27 De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.
 28 Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.

En esta ocasión, Pablo nos recuerda la importancia de participar de la Santa Cena como testimonio de recuerdo y memoria de la Expiación de Cristo y añade un hecho muy importante, y es que debemos hacerlo dignamente, es decir, es un ordenanza sagrada y como tal, necesitamos prepararnos y esforzarnos por recibirla con dignidad y solemnidad.

Ello nos ayuda en la vida a ser mejores cristianos, a llevar su nombre y represantarlo dignamente, así como a estar unidos a El y recordar los altos valores morales que nos enseñó y que siempre nos invitó a vivir y enseñar.









Igual sucedió tras la restauración del Evangelio, una de las primeras instrucciones del Salvador a sus discípulos fue que participasen regularmente de la Santa Cena. (D. y C. 20), también lo habían aprendido en la Biblia, así como también lo aprendieron del Libro de Mormón (Moroni, 4 y 5).

Lo que puede resultar curioso para una persona que asiste a la Iglesia de Jesucristo por primera vez es observar que tomamos agua en lugar de vino, la respuesta es sencilla.

El agua o el vino, tal como el pan, son símbolos de la sangre y el cuerpo de Cristo, nada más y nada menos, pero no hay una trasmisión mágica de nada, solo son símbolos consagrados por la oración sacramental, pronunciada por los poseedores de la Autoridad del Sacerdocio.

Es por ello que en una ocasión en que  los primeros Santos no pudieron hallar vino para el Sacramento, el Señor dio la siguiente revelación y desde entonces se usa el agua.


Doctrina y Convenios 27

 Escucha la voz de Jesucristo, tu Señor, tu Dios y tu Redentor, cuya palabra es viva y poderosa.
 Porque he aquí, te digo que no importa lo que comáis o bebáis al tomar el sacramento, si es que lo hacéis con la mira puesta únicamente en mi gloria, recordando ante el Padre mi cuerpo que fue sacrificado por vosotros, y mi sangre que se derramó para la remisión de vuestros pecados.
 Por tanto, os doy el mandamiento de no comprar vino, ni bebidas alcohólicas a vuestros enemigos;
 de modo que, no beberéis de ninguno, a menos que sea recién hecho por vosotros; sí, en este reino de mi Padre que se edificará sobre la tierra.
Cómo también he mencionado, otro factor importante para poder participar de la verdadera Santa Cena es la Autoridad, si no se posee el Sacerdocio Restaurado en estos últimos días, el pan seguirá siendo pan, por lo que se necesitan poseedores verdaderos del Sacerdocio para realizar la ordenanza correctamente.
Moroni 4
La forma en que sus élderes  y presbíteros administraban la carne y la sangre de Cristo a la iglesia; y las administraban de acuerdo con los mandamientos de Cristo; por tanto, sabemos que la manera es correcta; y el élder o el presbítero las administraba.
 Y se arrodillaban con la iglesia, y oraban al Padre en el nombre de Cristo, diciendo:
 Oh Dios, Padre Eterno, en el nombre de Jesucristo, tu Hijo, te pedimos que bendigas y santifiques este pan para las almas de todos los que participen de él, para que lo coman en memoria del cuerpo de tu Hijo, y testifiquen ante ti, oh Dios, Padre Eterno, que están dispuestos a tomar sobre sí el nombre de tu Hijo, y a recordarle siempre, y a guardar sus mandamientos que él les ha dado, para que siempre puedan tener su Espíritu consigo. Amén.

De manera que podemos resumir varios principios que remarcan la importancia de la Santa Cena.

La tomamos en su memoria, en su honor, para recordar su Sacrificio.

Lo hacemos con el propósito de dar testimonio que le creemos y seguimos que es nuestro Salvador personal y centro de nuestra adoración.

Tomamos su nombre para intentar ser más dignos y merecedores de llevar su nombre y poder algún día estar en su Presencia Eterna.

Le recordarmos siempre para saber el modelo de vida que debemos vivir.

El a cambio, nos promete su Espíritu y su guía.





Pero aún hay algo más importante, que es lo que me  ha motivado a escribir el presente artículo y es la clave para entender todo lo anterior, y que está bien explicado por el propio Señor cuando estaba en Capernaum, aun tiempo antes de instituir dicha ordenanza en la Última Cena.



Juan 6
50 Éste es el pan que desciende del cielo, para que el que de él coma no muera.
 51 Yo soy el pan vivo que ha descendido del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.
 52 Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede este darnos a comer su carne?
 53 Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre ni bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros.
 54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el día postrero.
 55 Porque mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre verdaderamente es bebida.
 56 El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
 57 Así como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo, el que me come también vivirá por mí.

La Santa cena da vida. Cristo es Dios y nos da vida. Para poder vivir eternamente en la Gloria, debemos estar 'revestidos' o 'alimentados' por la Expiación de Cristo y por ello es tan fundamental participar correcta y regularmente de los Emblemas de Cristo.

Esa es la clave y deberíamos reflexionar en ello y la importancia que tiene para nosotros. Así nos acercamos a Cristo y vivimos y viviremos por El.





Finalmente me quiero dirigir a tres grupos de personas, para que reflexionen en lo anterior.

1º.- Al cristiano individual que cree que no necesita una Iglesia para estar con Cristo o que cualquiera le vale, piense en lo que está perdiendo al no poder participar de los verdaderos emblemas de Cristo y del poder de su Redención.

2º.- Al cristiano de otra Iglesia, piense en cómo se administra su Sacramento y recuerde la importancia de la forma, propósito y la Autoridad del Sacerdocio para recibir la Santa Cena.

3º.- Al SUD que no asiste a la Iglesia y cree que no se pierde mucho, recuerde que cada domingo puede acercarse más a Cristo y 'celestializarse' por medio de la ordenanza de la Santa Cena.






Por si alguien desea más información, esto es lo que nos enseña la página oficial de la Iglesia sobre la Santa Cena, véase  www.lds.org

Santa Cena

La noche antes de Su crucifixión, Jesucristo se reunió con Sus Apóstoles e instituyó la Santa Cena (véase Lucas 22:19–20). Después de Su resurrección, Él instituyó la Santa Cena entre los nefitas (véase 3 Nefi 18:1–11). En la actualidad, la Santa Cena es una ordenanza en la que los miembros de la Iglesia participan del pan y del agua en memoria del sacrificio expiatorio de Jesucristo. Esta ordenanza es una parte esencial de la adoración y del progreso espiritual. Por medio de ella, los miembros de la Iglesia renuevan los convenios que hicieron con Dios al bautizarse.

Información adicional

Cuando instituyó la Santa Cena, Jesucristo dijo: “Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. . . . Esta copa es el nuevo convenio en mi sangre, que por vosotros se derrama” (Lucas 22:19–20). La Santa Cena ofrece a los miembros de la Iglesia la oportunidad de meditar y recordar con gratitud la vida, el ministerio y la expiación del Hijo de Dios. El pan partido es un recordatorio de Su cuerpo y Su sufrimiento físico, en particular Su sufrimiento en la cruz. Es también un recordatorio de que por medio de Su misericordia y gracia, todas las personas resucitarán y tendrán la oportunidad de vivir eternamente con Dios.
El agua es un recordatorio de que el Salvador derramó Su sangre debido a un intenso sufrimiento y angustia espirituales que comenzaron en el Jardín de Getsemaní y concluyeron en la cruz. En el jardín, Él dijo: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte” (Mateo 26:38). Al someterse a la voluntad del Padre, Él sufrió más de lo que nos es posible comprender: “La sangre le [brotó] de cada poro, tan grande [fue] su angustia por la iniquidad y abominaciones de su pueblo” (Mosíah 3:7). Él sufrió por los pecados, los pesares y los dolores de todas las personas, para hacer posible la remisión de los pecados de los que se arrepientan y vivan el Evangelio (2 Nefi 9:21–23). Por medio del derramamiento de Su sangre, Jesucristo salvó a toda la gente de lo que las Escrituras llaman la “transgresión original” de Adán (Moisés 6:54).
El participar de la Santa Cena es un testimonio ante Dios de que el recuerdo de Su Hijo se extenderá más allá del corto tiempo que dura esa sagrada ordenanza. El prometer recordarle siempre y testificar estar dispuesto a tomar sobre uno mismo el nombre de Jesucristo y guardar Sus mandamientos forman parte de esta ordenanza. Al participar de la Santa Cena y hacer estos compromisos, los miembros de la Iglesia renuevan los convenios que hicieron al bautizarse (véase Mosíah 18:8–10; D. y C. 20:37).
A cambio, el Señor renueva la promesa de redimir los pecados y permitir que los miembros de la Iglesia “siempre puedan tener su Espíritu consigo“ (D. y C. 20:77). La compañía constante del Espíritu es uno de los mayores dones de la vida terrenal.

Mormones, Salvación y Condenación.


Hace poco se publicó un artículo muy interesante sobre los Grados de Gloria y la Visión de los mismos, que me resulta maravilloso, por lo sencillo y bien explicado que está.

Solo quiero indicar un par de cosas al respecto.

Como ya indiqué en artículos anteriores, los Santos de los Últimos Días no creemos en el infierno tal como el resto de cristianos, por lo menos no exactamente. Solo creemos en él de manera temporal y como un estado mental, por lo que esta magnífica Visión nos da idea de lo que el Padre Celestial tiene preparado para todos sus hijos e hijas.

http://mormondefender4biblia.blogspot.com.es/2016/06/mormones-e-infierno.html

Aquí podemos ver tres grados de gloria, indicando que el menor de ellos, el telestial, sobrepuja en gloria el propio estado de la Tierra actualmente, lo que indica el enorme amor que Dios tiene hacia todos sus hijos, incluso los más rebeldes y malvados, en reservarles un reino de gloria similar a esta hermosa Tierra.

El segundo grado, el terrestre, es similar a la Tierra en su estado paradisiaco, es decir, el Paraíso original y el tercer grado, el celestial, ya resulta inimaginable, puesto que es la morada de Dios y destaca en gloria como el Sol de la Luna, por ello se comparan estos reinos a la Gloria del Sol, de la Luna y de las estrellas, en relación a su brillo y gloria.


Otra cosa que quisiera aclarar es que se escucha decir que aunque pintamos una escena muy hermosa, nos reservamos la gloria celestial solo para los 'mormones'.  Eso no es cierto, la doctrina es clara, los herederos del Reino Celestial son aquellos que aceptan a Cristo y viven su Evangelio, pero como en muchas ocasiones, pueblos y generaciones enteros vivieron sin ni siquiera oir de Cristo, por lo que el Señor les dará la oportunidad de escuchar y aceptar o rechazar el Evangelio, es lo que las Escrituras definen como naciones paganas.

Y como vemos en la revelación moderna, la Expiación de Cristo les incluye en su redención y salvación.

Doctrina y Convenios 45

 54 Y entonces serán redimidas las naciones paganas, y los que no conocieron ninguna ley tendrán parte en la primera resurrección; y les será tolerable.

Más aún, cada uno será juzgado y premiado conforme a su vida acorde con el conocimiento que haya tenido y la forma en que se comportó, pudiendo salvarse en el Reino Celestial cualquiera, y sobre todo, una promesa para todos los que han perdido un hijo en su niñez, los niños son salvos y herederos del Reino Celestial.

Doctrina y Convenios 137

Por lo que, me habló la voz del Señor, diciendo: Todos los que han muerto sin el conocimiento de este evangelio, quienes lo habrían recibido si se les hubiese permitido permanecer, serán herederos del reino celestial de Dios;
 también todos aquellos que de aquí en adelante mueran sin un conocimiento de él, quienes lo habrían recibido de todo corazón, serán herederos de este reino;
 pues yo, el Señor, juzgaré a todos los hombres según sus obras, según el deseo de sus corazones.
 10 Y también vi que todos los niños que mueren antes de llegar a la edad de responsabilidad se salvan en el reino celestial de los cielos.


Les dejo con el artículo y espero que lo disfruten.


Lo que sabemos sobre los grados de gloria de las visiones de José Smith




En este extracto de precepto por precepto,  Robert L. Millet explora la experiencia del profeta José Smith, junto con su escriba Sidney Rigdon, ya que recibieron una de las revelaciones más notables de Dios, la visión de los grados de gloria.

VISIÓN DE LAS GLORIAS

En un sentido, la visión de las glorias consta de seis visiones, cada una de las cuales vamos a considerar brevemente.

Vision I: La gloria del Hijo

La primera visión de expuso brevemente el escenario para lo que sigue colocando las cosas en perspectiva con respecto a la obra de la redención y la salvación, a saber, que la salvación está en Cristo y llega a través del derramamiento de su propia sangre y su glorioso lugar a novedad de vida en Resurrección. Así, los traductores vieron en visión "la gloria del Hijo, a la diestra del Padre, y se reciben de su plenitud; y vio a los ángeles santos, ya los que son santificados delante de su trono, adorando a Dios y el Cordero, y lo adoran para siempre jamás "(D. y C. 76: 20-21). Del mismo modo, Juan el revelador había registrado en relación con el Redentor, "diez mil veces diez mil, y de los ancianos; diciendo a gran voz: Digno es el Cordero degollado de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza "(Apocalipsis 5: 11-12).
El Profeta y su escriba dieron testimonio del Redentor en un lenguaje de gran alcance: "Y ahora, después de los muchos testimonios que se han dado de él, éste es el testimonio, el último de todos, que nosotros damos de él: ¡Que vive! Porque lo vimos, incluso a la diestra de Dios; y oímos  la voz que él es el Unigénito del Padre, -que por él, y por él, y de él los mundos son y fueron creados, y sus habitantes son engendrados hijos e hijas para Dios "(D. y C. 76: 22-24). En verdad, el testimonio de Jesús es el espíritu de profecía (Apocalipsis 19:10), y todos los santos profetas, desde el principio, han dado testimonio de Aquel que llama y los envió (Hechos 10:43; Jacob 4: 4; 7 : 11; Mosíah 13:33).
Además, Sidney y de José fueron testigos de una doctrina significativa. Por un lado, su testimonio afirma la carga de la escritura-que Jehová, que es Cristo, fue y es el creador de mundos sin número (Moisés 1:33; 7:30; Efesios 3: 9; Hebreos 1: 1-2) . Se confirma también la naturaleza infinita y eterna de la Expiación. Pese a todo nuestro Señor y Maestro crea, redime. Es decir, su trabajo de redención van más allá de los límites de nuestra tierra (Moisés 1: 32-35). 
O, como un apóstol después, el presidente Russell M. Nelson, señaló, "merced a la Expiación se extiende no sólo a un número infinito de personas, sino también a un número infinito de mundos creados por Él."

Vision II: La Caída de Lucifer

El profeta José y su escriba recibieron una afirmación de un elemento vital del plan de salvación, la naturaleza de la oposición a través de Satanás y las influencias satánicas. Lucifer descrita en la visión como uno "que tenía autoridad en la presencia de Dios" (D. y C. 76:25), que se rebelaron contra el Padre y el Hijo en el consejo pre-mortal en el cielo, por lo que se conocía como la perdición, que significa "la ruina "o" destrucción ". Como era de hecho un hijo espiritual de Dios", un hijo de la mañana "(D. y C. 76:26), los cielos lloraron por su deserción. Codiciaba el trono del Padre, y propuso salvar a todos los hijos e hijas de Dios de una manera contraria al plan del Padre (Moisés 4: 1-4). "La contención en el cielo  dijo que habría ciertas almas que no se salvaríany el diablo dijo que podría salvarlos a todos, y presentó sus planes ante el gran consejo, que dieron su voto a favor de Jesucristo. . Así que el diablo se rebeló contra Dios y fue echado por tierra, con todos los que ponen sus cabezas para él "Lucifer se convirtió de esta manera un enemigo de Dios y de toda rectitud:" Por tanto, les hace la guerra contra los santos de Dios, y rodea por todos lados "(D. y C. 76:29).


Visión III: los hijos de perdición

José y Sidney se les permitió ver los que reciben la luz y la verdad y las revelaciones del cielo y que luego elegen con conocimiento de negar la luz y desafiar a Dios y su obra. Estos son los hijos de perdición, "vasos de ira, condenados a sufrir la ira de Dios, con el diablo y sus ángeles en la eternidad" (D. y C. 76:33). En verdad, "es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, si y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento "(Hebreos 6: 4-6; compare 10: 26-29).

"¿Qué debe hacer un hombre para cometer el pecado imperdonable?", Preguntó José el Vidente en el sermón de King Follett. "Debe haber recibido el Espíritu Santo, que los cielos se abrieron a él, y conocer a Dios, y luego el pecado contra Él. Después de que un hombre ha pecado contra el Espíritu Santo, no hay arrepentimiento para él. Se ha llegado a decir que el sol no brilla, cuando él lo ve; que tiene que negar a Jesucristo cuando los cielos se han abierto a él, y para negar el plan de salvación con los ojos abiertos a la verdad de ella; y a partir de ese momento empieza a ser un enemigo. No se puede guardar esas personas; no se puede llevar al arrepentimiento; que hacen la guerra abierta, como el diablo, y la consecuencia es horrible. "

Todos los hijos e hijas de Adán y Eva se levantará de la tumba en la resurrección, incluyendo hijos de perdición (D & C 88:32). Los hijos de perdición son culpables del pecado imperdonable (Alma 39: 6), un pecado no cubierta por la expiación de Cristo, un pecado por el cual será hecho corregir los errores ninguna cantidad de sufrimiento personal. No hay perdón para ellos, ni aquí ni allá, porque, "habiendo negado al Espíritu Santo después de haberlo recibido, y habiendo negado al Unigénito del Padre, crucificándolo para sí mismos y exponiéndolo a vituperio" ( D y C 76: 34-35), que son culpables de derramamiento de sangre inocente, es decir, la sangre inocente de Cristo. "La blasfemia contra el Espíritu Santo," una revelación más adelante da fe, "que no será perdonada en el mundo ni fuera del mundo, está en cometer homicidio en el que se vierta sangre inocente, y asentir a mi muerte después tienen recibido mi nuevo y sempiterno convenio, dice el Señor Dios "(D. y C. 132: 27; énfasis añadido). Los hijos de perdición son los únicos que estarán sujetos a la segunda muerte espiritual, la expulsión final de la presencia de Dios. Ellos, después de haber sido resucitado y de pie ante Dios para ser juzgada (2 Nefi 9:15), serán consignados a un reino de ninguna gloria.
En medio de esta escena sombría el Señor ofrece una de las más bellas definiciones del Evangelio de Jesucristo: la "buena nueva" que "entró en el mundo, a Jesús, para ser crucificado por el mundo, y para soportar la pecados del mundo, y para santificar el mundo, y limpiarlo de toda maldad; que a través de él todo sea salvo que el Padre había puesto en su poder y había hecho por él; que glorifica al Padre y salva todas las obras de sus manos, con excepción de aquellos hijos de perdición que niegan al Hijo después que el Padre se les ha revelado "(D & C 76: 40-43).
Esta tercera visión termina con un recordatorio aleccionador de que los datos de la suerte de los hijos de perdición no se han revelado (D & C 76: 45-48). 

Visión IV: La Gloria Celestial

El Profeta y Sidney siguiendo para aprender sobre lo contrario: Su atención se desplazó de los que serán herederos sin gloria a los que heredan el más alto Reino de Gloria. Vieron las glorias del reino celestial  y proporcionan descripciones generales de los que habitan en el mismo. Ellos fueron testigos de los habitantes de la "resurrección de los justos" (D. y C. 76:50), lo que llamamos la primera resurrección (Mosíah 15: 21-25), la resurrección de personas celestes y terrestres. personas celestes son los que reciben el testimonio de Jesús y aceptar los términos y condiciones del convenio del Evangelio. Ellos son "bautizados según la manera de su sepultura" y recibir el don del Espíritu Santo, por lo tanto llegar a ser "limpiados de todos sus pecados" (D. y C. 76: 51-52).
Las personas que heredan una gloria celestial son los que "vencen por la fe" (D. y C. 76:53), que han aprendido a "resistir toda tentación del diablo, con su fe en el Señor Jesucristo" (Alma 37:33). Superan el mundo en renunciar a lo mundano y atracciones carnales y se entregan al Señor y su obra. Estos son "sellados por el Espíritu Santo de la promesa, que el Padre derrama sobre todos los que son justos y fieles" (D. y C. 76:53). El Espíritu Santo de la promesa es el Espíritu Santo, el Espíritu Santo prometido a los Santos. Debido a que "el Consolador sabe todas las cosas" (D y C 42:17; Moisés 6:61), el Espíritu Santo es capaz de buscar las almas de las personas y para determinar el grado en que realmente han dado el corazón a Dios, el grado de que son "justo y verdadero" (D. y C. 76:53). Así, para ser sellados por el Espíritu Santo de la promesa es tener la aprobación ratificador del Espíritu Santo sobre nuestras vidas y sobre las ordenanzas y los convenios en la que hemos entrado. Es que han pasado las pruebas de la mortalidad, que se ha calificado para la gloria celestial aquí en adelante. El relato sigue:

Para superar estos, por su fe y sus obras, siendo juzgado en su tiempo de vida, ya que purifica el oro, Y sellados por el espíritu de la promesa, a la vida, por los hombres llamados de Dios, como lo fue Aarón de edad.
los hombres y las mujeres son celestes "la Iglesia del Primogénito" (D. y C. 76:54). La Iglesia del Primogénito se compone de los Santos de los fieles que han demostrado ser verdadera y fiel a sus convenios. A medida que el convenio del bautismo es la puerta a la pertenencia a la Iglesia de Jesucristo en la tierra, por lo que el convenio del matrimonio celestial abre la puerta a la pertenencia a la Iglesia celeste. La Iglesia del Primogénito es la Iglesia más allá del velo, el cuerpo organizado de los Santos de los que heredan la exaltación. Se compone de aquellos que califican para las bendiciones de la primogenitura. Jesús es el Primogénito del Padre y como tal tiene derecho a la primogenitura. Como un acto de misericordia y gracia consumada, nuestro bendito Salvador hace que sea posible que nosotros heredamos, recibir y poseer las mismas bendiciones que recibe, como si cada uno de nosotros fuera el Primogénito. Los que entran en la Iglesia y viven dignos de la compañía del Espíritu Santo han nacido de nuevo; se convierten en los hijos e hijas de Jesucristo por adopción (Mosíah 5: 1-7). Si continúan fieles, a partir de entonces reciben los convenios y las ordenanzas del templo, incluyendo la investidura y el matrimonio celestial, y son fieles a esos convenios más altos, con el tiempo se convertirán en los hijos e hijas de Dios, es decir, el Padre. Se convierten en herederos de Dios y coherederos, con Jesucristo a todo lo que el Padre tiene, incluyendo la vida eterna. "Por tanto, como está escrito, son dioses, hijos de Dios" (D & C 76:58). Por lo tanto, el presidente Brigham Young declaró que "las ordenanzas de la casa de Dios son expresamente para la Iglesia del Primogénito."
"Éstos son los que son sacerdotes y reyes que han recibido de su plenitud y de su gloria" (D. y C. 76:56). Es decir, que son reyes y reinas, sacerdotes y sacerdotisas, las personas que a través de su firmeza e inamovilidad en mantener sus convenios han recibido lo que los profetas llaman a la "plenitud del sacerdocio" (D. y C. 124: 28). Estos son los que acompañará al Maestro cuando regrese en gloria, los que, si ya han pasado por el velo de la muerte, saldrán de la tumba en la gloriosa inmortalidad. La primera resurrección, que se inició en el momento de la resurrección de Cristo, por lo tanto se reanudará. Son aquellos cuyos nombres están escritos en el cielo, en el libro de la vida del Cordero (D. y C 88: 2), "donde Dios y Cristo son los jueces de todos" (D. y C. 76:68).
Y luego, por no poner la conclusión de que estas personas han llegado a este grado más alto de gloria por su cuenta, a través de sus propios méritos y logros morales o sin la ayuda divina, la palabra santa atestigua: "Estos son los que son justos hechos perfectos a través Jesús, el mediador del nuevo convenio, que obró esta perfecta expiación derramando su propia sangre "(D. y C. 76:69; énfasis añadido)Se hacen perfecto, entero, completo, totalmente formado, maduro espiritualmente a través de su unión pacto con el Redentor.


Vision V: La Gloria Terrestre

La visión de la primera resurrección o la resurrección de los justos continúa. El Profeta y su escriba fueron testigos del estado final de los que optaron por acatar el bien y la equidad y la decencia en su segundo estado, sino también optó por no recibir e incorporar la plenitud de la luz y el poder que se derivan de recibir el evangelio eterno. La gloria terrestre se compone de los que en esta vida no recibieron el testimonio de Jesús-el testimonio de que él es el Salvador y Redentor de la humanidad, pero luego lo aceptaron; es decir, que recibieron ese testimonio en el mundo de los espíritus posmortal (D. y  C 76: 73-74). El mundo terrestre también está habitado por aquellos que conocieron en esta vida que Jesús era el Cristo, pero que no fueron suficientemente valientes en ese testimonio para recibir la plenitud del Evangelio, cuando se presentó a ellos. O, como el Profeta dictada poéticamente:

No valiente de la verdad, que no obtendran la corona, sino que son de esa gloria que está tipificada por la luna: Son ellos, los que entran en la presencia de Cristo, pero no en la plenitud de Dios, en su trono.
Por lo demás, los que recibieron la plenitud del Evangelio de Jesucristo, en nuestros días, los que se unen a la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Santos-y luego no prueban valiente en su testimonio. Estos son los candidatos para el grado terrestre de aquí en adelante gloria.


Visión VI: El Telestial Gloria

Recordando que las personas celestes recibir el testimonio de Jesús y también el convenio del Evangelio y que las personas terrestres reciben el testimonio de Jesús, pero no el convenio del Evangelio, como sabemos ahora acerca de los habitantes del mundo telestial: "Estos son los que no recibieron el evangelio de Cristo ni el testimonio de Jesús "(D. y C. 76:82; véase también 101). Ellos "no niegan el Espíritu Santo" (D. y C. 76:83). Es decir, su maldad no es tal como para llevar a la perdición completa; que no han cometido el pecado imperdonable, pero son "arrojados al infierno" (D. y C. 76:84); en el momento de su muerte física, entran en ese reino de la esfera posmortal que conocemos como el infierno, o prisión de los espíritus, y se enfrentan a su pecado (2 Nefi 9: 10-12; Alma 40: 13-14). Estos no vienen de la tumba hasta la última resurrección, hasta el final del Milenio, "hasta que el Señor, Cristo el Cordero, haya cumplido su obra" (D. y C. 76:85).
Como es el caso con los otros reinos de gloria, hay clasificaciones generales de las personas telestiales. Estos son aquellos "que son de Pablo, y de Apolos, y de Cefas. Estos son los que declaran ser unos de uno y otros de otro: algunos de Cristo y otros de Juan, y algunos de Moisés, y algunos de Elias, y algunos de Isaías, y algunos de Isaías, y otros de Enoc; pero no recibieron el evangelio, ni el testimonio de Jesús, ni a los profetas, ni el pacto eterno "(D. y C. 76: 99-101). Además, el reino telestial es la morada final de los mentirosos, los hechiceros, los adúlteros y los fornicarios, los asesinos, como aprendió Juan  el Revelador, (D. y C. 76: 103; Apocalipsis 21: 8; 22:15).

Durante el Primer Gran Despertar, el teólogo americano temprano Jonathan Edwards dijo: "Hay muchas moradas en la casa de Dios, porque el cielo está destinado a diversos grados de honor y bienaventuranza. Algunos están diseñados para sentarse en los lugares más altos allí que otros; algunos están diseñados para ser avanzado a grados más altos de honor y la gloria que otros son "Del mismo modo, John Wesley, esencialmente, el padre del metodismo, habló de algunas personas que gozan de" altos grados de gloria. "de aquí en adelante:" Hay una gran variedad inconcebible en el grados de recompensa en el otro mundo. En las cosas del mundo son hombres ambicioso para llegar tan alto como sea posible. Los cristianos tienen una ambición mucho más noble. La diferencia entre el más alto y el estado más bajo en el mundo no es más que la diferencia más pequeña entre los grados de gloria ".
La visión es un oráculo notable. "Nada podría ser más agradable a los santos, sobre el orden del Reino del Señor," José Smith declaró: "que la luz que irrumpió en el mundo a través de la visión anterior." El Profeta describió como "una transcripción de los registros del mundo eterno. La sublimidad de las ideas; la pureza de la lengua; el margen de actuación. son mucho más allá de la estrechez de los hombres, que todo hombre está obligado a exclamar: '.  ¡ vino de Dios' ! "

CONCLUSIÓN

El profeta José Smith y Sidney Rigdon recibió la visión de las glorias en febrero de 1832. Dios continuó revelando a sí mismo, su plan, y las doctrinas de salvación, precepto por precepto, durante los siguientes doce años de ministerio terrenal del Profeta y, posteriormente, a sus sucesores. En algún momento después de la venida de Elías y la restauración de los poderes de sellado y plenitud del sacerdocio en abril de 1836, el Profeta introdujo la doctrina y la práctica del matrimonio celestial a los Santos. El enseñó que "en la gloria celestial hay tres cielos o grados; y con el fin de obtener el más alto, el hombre tiene que entrar en este orden del sacerdocio [es decir, el nuevo y sempiterno convenio del matrimonio]; y si no lo hace, no puede alcanzarlo. Podrá entrar en el otro, sino que es el límite de su reino; no puede tener progenie "(D. y C. 131: 1-4). O, como el Profeta Dicho de otra manera, "menos que un hombre y su esposa entrar en un pacto eterno y se casó por la eternidad, mientras que en este período de prueba, por el poder y la autoridad del Santo Sacerdocio, cesarán de aumentar cuando mueran ; es decir, no van a tener hijos después de la resurrección. Pero los que están casados ​​por el poder y la autoridad del sacerdocio en esta vida, y seguir sin cometer el pecado contra el Espíritu Santo, seguirá aumentando y tienen hijos en la gloria celestial ".
En verdad hay muchas moradas del Padre (Juan 14: 1-2), y que el Santo de Israel ha hecho provisión para su pueblo de alcanzar aquel nivel de aquí en adelante gloria que están dispuestos a recibir. En la descripción de la naturaleza revolucionaria de la visión, Richard Bushman señaló que "la salida más radical de 'la Visión' no era el cielo tripartito sino la contracción del infierno. La doctrina de la refundición de la vida después de la muerte. "En la visión," un infierno permanente amenazado muy pocos [los hijos de perdición]. La cuestión no se escapa del infierno, pero la cercanía a Dios. Dios escaló las recompensas a la capacidad de cada persona ".
Este es un mensaje de esperanza, un soplo de aire fresco en medio de los vientos ardientes de la teología sectaria, una doctrina que manifiesta la misericordia y la sabiduría de nuestro Divino Redentor.